La del viernes, no obstante, fue de especial crudeza como la del pasado viernes. Desde hace años existe la orden de que Bomberos no puede acudir en solitario a las barriadas en las que, se considera, pueden sufrir ataques. Pero a veces los protocolos no funcionan, o no hay suficientes coches en la calle y pasa lo que pasó.
“Cuando nos marchábamos bajaron seis o siete personas, con bloques, lanzándonoslos. Iban a cara descubierta”, señala un miembro del SEIS.
No hubo daños personales pero sí materiales, ya que el vehículo que conducían los agentes terminó siendo alcanzado por la lluvia de piedras y bloques recibida. Sindicatos como UGT han denunciado en varias ocasiones la presión que se hace contra los funcionarios del Cuerpo, amenazando incluso con cortar el servicio si no reciben el apoyo en materia de seguridad que deben tener. Los agentes se exponen a sufrir daños ya que algunas de las llamadas que se hacen para requerir sus servicios solo son una mera excusa para atacarles creando así un problema de seguridad y mostrando el rechazo que tienen hacia los servicios municipales.
La vagoneta de la discordia
Cuando los Bomberos fueron apedreados, acudían a sofocar las llamas provocadas en una vagoneta abandonada que hay a la falda de la barriada del Príncipe. Era un engaño, quienes iban a apedrearles le habían prendido fuego. No es la primera vez que sucede, muy al contrario, esa vagoneta es ya famosa y ha llegado a protagonizar hasta un reportaje en este medio. Ubicada al lado de construcciones ilegales, menores y adultos se dedican a provocar incendios en su interior para luego apedrear a las fuerzas de seguridad y Bomberos, escapando después por los propios callejones que han construido de manera ilegal para comunicar las extensiones urbanísticas fuera de la ley.






