Murieron aplastados y ahogados tras una mañana de locura desatada en pleno espigón del Tarajal, en Ceuta.
Movidos por la llamada de que las fronteras estaban abiertas, miles de marroquíes, argelinos y subsaharianos corrieron por el espigón, se precipitaron al suelo, cayeron uno encima de otro, se pisotearon y perdieron la vida.
Así durante 48 horas. Dos días de descontrol sin que Marruecos hiciera algo por impedir lo que ha sido un auténtico desastre, la mayor tragedia registrada entre fronteras.
Los casi cien cadáveres recuperados en aguas de Ceuta se encuentran guardados en una nevera que, a modo de habitación, se ha convertido en una morgue temporal.
Estos días, forenses, guardias civiles y todo tipo de funcionarios de justicia han estado al pie del cañón trabajando en situaciones complicadas y al límite.

Es algo que siempre se temió, que permanecía en el subconsciente colectivo: qué pasaría si Ceuta fuera el escenario de una gran tragedia. Y lo ha sido, lo ha sido sin simulacros, sin ensayos, de la manera más dura que un ser humano puede recibir las peores noticias. A golpe de muerte y de tragedia.
Marroquíes, subsaharianos, dos menores y una mujer
Casi cien cadáveres, entre ellos una mujer y dos menores, se encuentran en esta morgue improvisada.
Muchos de ellos son subsaharianos. Al otro lado hay más muertos sin recoger por parte de Marruecos que podrían terminar en el Tarajal.
Ahora toca reescribir la crónica de sus historias tras lograr la plena identificación de todos los que han muerto.

La labor judicial
Por su parte, el Juzgado de guardia de Ceuta ha sido reforzado con otro juez para hacer frente a la emergencia provocada por la entrada masiva de inmigrantes.
Se abre diligencias previas por cada uno de los cuerpos hallados en el mar, a las que se une el informe preliminar de la autopsia.
Una vez que hayan podido ser identificados, el Juzgado procede a su reconocimiento y, si no hay familiares que hayan recamado el cuerpo, emite la licencia de enterramiento.
Se está a la espera de unas gestiones que pueden tardar días, garantizando la conservación de todos los cuerpos ya que esta morgue permite una semicongelación de los cadáveres.
Prioridad en repatriar antes que enterrar

La prioridad en estas gestiones es poder repatriar los cuerpos a Marruecos antes que enterrar en Ceuta.
Tal y como resulten los trabajos de identificación, se podrá activar este proceso para permitir que los fallecidos estén con sus familias.
Es la labor más compleja que le ha tocado asumir a Criminalística de la Guardia Civil.






