Sigue la tragedia en Ceuta, la mayor que ha visto esta tierra asociada a la inmigración y las entradas masivas de personas desde Marruecos. La Guardia Civil ha sacado los cadáveres de otras 7 personas más la mañana de este sábado, todas ellas víctimas del aplastamiento y ahogamiento al cruzar en masa esa estructura fronteriza que se cae a pedazos.
La lectura es la de la desgracia, un auténtico dolor: casi un centenar de muertos ya, entre ellos una mujer. Todos los fallecidos lo han sido entre el jueves y el viernes, después de que miles de marroquíes cruzaran a nado o bordeando el espigón sin freno.
“Veremos cómo termina esto, tememos que salgan más”, lamenta un guardia civil. Fueron miles los que llegaron prácticamente en una estampida, las estimaciones se aproximan a los 60.000. Todos corrieron como si no hubiera un mañana y terminaron ahogándose o aplastados.
Más cadáveres de la tragedia
En estos días se han ido localizando más cuerpos sin vida. La funeraria no puede más, nunca antes se había vivido esto en Ceuta, con cadáveres tendidos en el suelo en la base del Servicio Marítimo.
Vienen medios de apoyo, porque esos fallecidos tienen que se identificados y solo hay un forense en Ceuta. Vendrán más porque hay que hacer autopsias a todos, también agentes de Madrid para tomar huellas e identificarlos.
Ceuta no tenía más que 3 neveras para guardar cadáveres, se pidió primero usar las del hospital, pero las estadísticas han roto todo. Viene en apoyo un vehículo UME preparado y se ha contado con un refrigerador capaz de acoger decenas de cuerpos en conservación.
Medidas necesarias para afrontar la crisis
El temor de todos es que esta tragedia sea de tal calado que no se pueda afrontar. Habrá que habilitar espacios para las autopsias y ya se piensa en el hospital militar para ello.
Mientras la funeraria Al-Qadr lo da todo en jornadas maratonianas en las que no hay descanso, en las que trasladan cadáveres de forma constante quedándose hasta sin sudarios.
En un día 41. ¿Quién puede soportar lo que está ocurriendo?
Son todos ciudadanos de Marruecos que atraídos por una falsa promesa de que el cruce a España era lo mejor terminaron perdiendo la vida de esta forma tan cruel.
El trabajo es duro ahora: autopsias, labores de identificación, búsqueda de familiares e intentar las repatriaciones para no enterrar en Ceuta porque sería imposible asumir el entierro de casi 100 personas.
La Guardia Civil nunca había sufrido una jornada de tanta presión como la del jueves y viernes, sacando cuerpos, recuperándolos del mar y del entorno del espigón.
48 horas de locura
Los agentes están soportando un estrés imparable, un agotamiento brutal, un sufrimiento ante tantas vidas perdidas.
A nivel local se ha superado todo, pero también a nivel nacional. No sabemos cuándo terminará todo, ni qué balance final de muertes se arrojará, tampoco si habrá niños, porque en esas 48 horas de locura cruzaron todos, hasta bebés que aparecieron solos.
La tragedia de la ya conocida como crisis de Ceuta refleja la crónica negra y triste que recoge un chantaje de Marruecos hacia España y evidencia la falta de reacción para parar todo esto.






