La vida en Benítez ha cambiado. Las calles que habitualmente recorrían los vecinos son transitadas a día de hoy por cientos de inmigrantes que deambulan por ellas. Esta situación ha generado miedo e incertidumbre entre quienes llevan años viviendo en esta zona de Ceuta.
Hussain Abdelkader lleva 40 años viviendo en Benítez. Es una de esas personas conocidas en la barriada, pasa buena parte del tiempo en la puerta de su casa y conoce de cerca lo que sucede entre sus calles.
Asegura que, hasta el momento, ningún vecino ha sufrido una agresión, pero eso no ha impedido que la sensación de inseguridad se haya instalado entre los residentes.
“De momento a nosotros todavía no nos ha atacado nadie, ni nos hemos metido con nadie, las peleas constantes son entre ellos. Entre ellos es un calvario. Parece que estamos en Afganistán”, asegura.
“No puedo dejar mi puerta tranquila”
La preocupación de Hussain va más allá de lo que ocurre en la calle. El vecino reconoce que la situación también ha comenzado a afectar a la tranquilidad dentro de las propias viviendas.
“Psicológicamente no puedo dejar mi puerta tranquila. Cierro la puerta y estoy con la intriga de que me van a derribar la puerta, me van a hacer esto o me van a hacer lo otro”, relata.
Una incertidumbre que, según relata este vecino, se mantiene durante todo el día. “Hay gente buena y hay gente mala, pero tú no sabes lo que te puede tocar”, añade.
Alquiler de viviendas a inmigrantes
Hussain pone como ejemplo el temor a que alguien pueda lanzar una piedra contra una vivienda o protagonizar algún incidente en las inmediaciones. De momento, asegura, los vecinos continúan sin sufrir agresiones directas, pero el miedo permanece.
“Los vecinos estamos indignados, no podemos salir de paseo”, asegura.
A esto se suma otro problema que preocupa especialmente a algunos residentes: el alquiler de viviendas a inmigrantes por parte de propietarios de la propia barriada.
Hussain considera que los vecinos también tienen parte de responsabilidad cuando facilitan estos alojamientos.
“A mí me parece súper mal. Si colaboramos entre todos, esto lo quitamos entre nosotros”, señala.
Visitantes de la península: “Nos hemos quedado en shock”
La situación que se vive en Benítez también ha llamado la atención de dos personas que llegan de fuera. José Luis y Maricarmen han viajado desde la península para conocer de primera mano la realidad de la ciudad. Ambos son de Córdoba, aunque actualmente viven en Algeciras.
Su recorrido por la barriada les ha dejado sorprendidos. Especialmente por la escasa presencia de vecinos en las calles y por la cantidad de inmigrantes que encuentran a su paso.
“Nos encontramos mal”
“Nos hemos encontrado muy mal, muy mal, por los que están viviendo aquí, porque los pobrecitos, al fin y al cabo, son seres humanos y tienen que vivir bien. Pero entiendo que la gente de Ceuta lo está pasando fatal”, explica Maricarmen.
Durante su visita, aseguran haber encontrado “muy poquitos” vecinos caminando por Benítez. Una imagen que refleja hasta qué punto la situación ha transformado la vida de la barriada.
“En shock”
También han recorrido la zona del Trampolín, además de la barriada de Benítez y su asentamiento. La imagen les ha impactado especialmente.
“En shock, totalmente en shock”, responde José Luis cuando se le pregunta cómo se ha quedado al contemplar la situación de ambos lugares. Maricarmen coincide: “Igual, igual. Una pena, me ha dado pena. Tanto de unos como de otros”.
Ambos consideran que acudir personalmente a Ceuta permite hacerse una idea real de lo que ocurre.
“La gente de la península tenía que venir más y ver en verdad lo que hay aquí”, afirma José Luis.
“Mucha miseria”
Su visita termina con una sensación compartida entre ambos: preocupación por los vecinos y también por las personas que permanecen en las calles y asentamientos. “Mucha miseria”, resume Maricarme.
Benítez continúa así afrontando una situación que los vecinos describen como “indignante” y que ha cambiado sus rutinas, sus desplazamientos y, sobre todo, la tranquilidad con la que viven a las puertas de sus propias casas.





