Una de las situaciones que surge en cualquier obra pública es la aparición de determinados imprevistos que obligan a reajustar presupuestos para su finalización. Es lo que le ha ocurrido a la nueva Escuela Infantil de Loma Colmenar de Ceuta, cuyo coste se elevará en casi 850.000 euros respecto al precio de adjudicación.
De hecho, el Gobierno local ha aprobado ya una modificación del contrato de edificación inicial motivada, principalmente, por las condiciones reales del terreno y por la necesidad de introducir ajustes técnicos no contemplados inicialmente. El centro, que está llamado a abrir sus puertas el próximo mes de septiembre coincidiendo con el inicio del curso, pasará así de un presupuesto de adjudicación de 4,36 millones de euros a un coste total de alrededor de 5,2 millones, según la documentación a la que ha tenido acceso este periódico.
La obra fue adjudicada en agosto de 2024 por 4,36 millones, pero la iniciativa ha requerido ahora una modificación valorada en 848.579 euros. El acuerdo aprobado valida el proyecto modificado que ha redactado la sociedad estatal Tragsatec, que plantea una revisión de varios sistemas constructivos para adaptarlos a las características de la parcela del Plan Especial de Loma Colmenar, donde se levanta el edificio.
El principal motivo de la ampliación económica está relacionado con la necesidad de ajustar las soluciones previstas en el proyecto de ejecución a la realidad encontrada sobre el terreno. La documentación técnica apunta, en particular, a los resultados del estudio geotécnico y a la pérdida de material de apoyo bajo parte de la cimentación debido a las escorrentías de agua procedentes de los viales superiores.
Evitar futuros problemas estructurales
Según el modificado, cuando el sistema de evacuación de aguas pluviales de esas vías colapsa se producen corrientes de agua que pueden afectar al apoyo de la cimentación. Esta circunstancia comprometería la estabilidad a largo plazo de una parte de la estructura, por lo que se ha considerado necesario intervenir para reforzar y adaptar las soluciones constructivas previstas inicialmente. El objetivo es evitar que la erosión o el arrastre de materiales bajo los cimientos pueda generar problemas futuros en un edificio que tendrá un uso intensivo y estará destinado a niños de entre cero y tres años.
La modificación también incorpora una adaptación a la normativa vigente en la carpintería. En concreto, las puertas y otros elementos deberán disponer de sistemas antipinzamiento, una medida de seguridad que no figuraba en el proyecto de ejecución original y que busca reducir el riesgo de accidentes.

El incremento presupuestario viene acompañado de una ampliación del plazo de ejecución. La obra, inicialmente prevista para desarrollarse en 18 meses, contará ahora con 60 días adicionales y pasará a tener una duración total de 20 meses. Pese a ello, la previsión de la Ciudad es que el centro pueda estar operativo en septiembre, con el comienzo del próximo curso escolar.
La nueva escuela se construye junto a la antigua prisión de Los Rosales, en una zona de Loma Colmenar que ha sido elegida por su accesibilidad y por su cercanía a áreas residenciales en expansión. El emplazamiento pretende dar respuesta a la demanda de plazas públicas de educación infantil en una parte de la ciudad que ha experimentado un crecimiento residencial en los últimos años.
Un edificio educativo emblemático
El futuro equipamiento contará con cerca de 1.300 metros cuadrados construidos distribuidos en dos plantas. Tendrá capacidad para 191 plazas públicas, organizadas en 12 aulas adaptadas a las distintas edades del primer ciclo de Educación Infantil en Ceuta. El diseño contempla espacios diferenciados para los menores, zonas de trabajo para el personal educativo y dependencias auxiliares necesarias para el funcionamiento diario del centro.
El proyecto plantea un edificio moderno, accesible y eficiente, condicionado por el desnivel de la parcela. La distribución y los recorridos interiores se han diseñado para facilitar una movilidad segura tanto del alumnado como de los trabajadores y las familias. La fachada estará formada por paneles de colores, un elemento que busca aportar una imagen reconocible al edificio y reforzar su carácter educativo.
La actuación está promovida por la Ciudad y se integra en la estrategia de ampliación de la red pública de atención a la primera infancia. La creación de nuevas plazas para niños de cero a tres años se considera una de las herramientas para facilitar la conciliación de la vida familiar y laboral, especialmente entre los hogares que más necesitan de este recurso público.
La financiación procede del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, vinculado a los fondos de la Unión Europea. El aumento del presupuesto sitúa la inversión final por encima de los cinco millones de euros, una cifra que refleja tanto la complejidad de la obra como la dimensión de uno de los centros educativos más significativos que se han levantado en la ciudad en los últimos años.






