El telón se abrió en Ceuta para dar paso a una de las imágenes más impactantes de la noche del sábado. Una veintena de mujeres ocupó el escenario con una puesta en escena puramente flamenca, derrochando elegancia, fuerza y compás al son de una copla que envolvió al público desde los primeros acordes.
La intensidad de los movimientos, la sobriedad de los gestos y la belleza de una escenografía teñida por la tradición marcaron el inicio de ‘A tu vera’, el espectáculo organizado por Allegro Estudio de Música y Danza, que convirtió la noche del 13 de junio en una auténtica celebración de la cultura flamenca.
A la vera del compás
La copla nace de aquello que no puede callarse. Y la noche del sábado, el público caminó a su vera. A la vera de la memoria, de la mujer que baila y del compás que la sostiene.
Sobre las tablas, el cuerpo no interpreta: confiesa. El tacón se convirtió en palabra y el movimiento en emoción compartida. Un espectáculo lleno de verdad, fuerza y sentimiento que encontró en el flamenco y la danza española una forma sincera de contar quiénes somos.
Al son de la conocida copla ‘Miedo, tengo miedo de quererte’, el teatro se envolvió en una atmósfera íntima y profundamente emotiva. La fuerza de la copla volvió a demostrar su capacidad para conectar con los sentimientos más universales, arrancando una cálida respuesta entre los asistentes.
'Mi niña Lola'
A continuación, sonaron los acordes de ‘Mi niña Lola’, una de las canciones más emblemáticas del repertorio español contemporáneo.
Su interpretación fue recibida con entusiasmo por un público que reconoció desde los primeros compases una melodía que forma parte de la memoria colectiva de varias generaciones.
La noche continuó demostrando que el arte no entiende de edades. El escenario se llenó de movimiento con la aparición de una treintena de niñas que aportaron un delicado toque de danza al espectáculo.
Las jóvenes bailaoras dibujaron sobre las tablas una estampa llena de dulzura, elegancia y arte.
Cada paso, cada giro y cada mirada reflejaban la ilusión de quienes comienzan a descubrir el lenguaje universal de la danza. La frescura y naturalidad de las pequeñas intérpretes conquistó a los asistentes, que premiaron con una larga ovación una actuación que combinó trabajo, desparpajo y talento.
A tu vera, el movimiento se volvió identidad
El eco de un tacón rompió el silencio del teatro. Cuando las luces iluminaron nuevamente el escenario apareció una estampa que evocaba la esencia más reconocible de la copla española.
Un grupo de niñas y jóvenes, ataviadas con chaquetillas toreras, amplias faldas y abanicos que se abrían al compás de la música, llenó el espacio de carácter y elegancia, trazando con cada movimiento una coreografía cargada de personalidad, fuerza escénica y sabor flamenco.
La guitarra española, acompañante indiscutible de la escena, marcaba el pulso de una actuación teñida por el intenso rojo que dominaba el fondo del escenario. Cada braceo, cada giro y cada golpe de tacón parecían dialogar con una tradición que sigue viva generación tras generación.
Bajo la atenta mirada de familiares, amigos y amantes del flamenco, cada actuación fue recibida con una cálida ovación. La conexión entre artistas y espectadores fue más que evidente durante toda la velada.
Vestuarios acordes a la elegancia artística
Como cada año, el cuidado vestuario volvió a convertirse en uno de los grandes protagonistas del espectáculo. Diseños elegantes, coloridos y perfectamente adaptados a cada coreografía contribuyeron a realzar la belleza de las actuaciones y a convertir cada número en una auténtica obra de arte visual.
Con ‘A tu vera’, Allegro Estudio de Música y Danza volvió a demostrar su firme compromiso con la difusión de la cultura y las tradiciones.
Una noche inolvidable en la que el arte, la pasión y el sentimiento caminaron de la mano para recordar que el flamenco, la copla y la danza siguen siendo un patrimonio vivo que encuentra en cada generación nuevas formas de seguir emocionando.






