El Tribunal de Apelación de Tánger ha condenado a ocho años de prisión efectiva a la empleada doméstica de la cantante de bodas Chaima Chaounia, tras considerarla culpable de complicidad en un robo agravado y de otros delitos asociados al caso, según la resolución judicial.
El robo en el domicilio de la artista
El procedimiento judicial se centra en la sustracción de joyas y objetos de oro valorados en aproximadamente 500.000 dirhams marroquíes (entre 45.000 y 50.000 euros), desaparecidos del domicilio de la artista en el barrio de Al Aouama, en Tánger. El caso generó una notable repercusión en la opinión pública local debido al perfil de la víctima y la magnitud del robo.
Los hechos ocurrieron a comienzos del pasado mes de mayo, cuando la empleada, de 19 años, descubrió que la vivienda había sido forzada y el interior estaba completamente revuelto. Fue ella misma quien avisó tanto a la propietaria como a las autoridades, lo que permitió abrir una investigación policial.
La investigación y el papel de la acusada
Según las diligencias recogidas durante el juicio, la joven habría facilitado una copia de la llave del domicilio a su novio, considerado por los investigadores como el principal responsable intelectual del robo, quien posteriormente habría organizado la ejecución material del delito con la participación de un tercer implicado. Este último continúa en paradero desconocido.
Durante el proceso, la defensa alegó que la acusada habría sido manipulada emocionalmente, asegurando que el principal sospechoso le prometió matrimonio y se aprovechó de su confianza. Sin embargo, el tribunal descartó esta versión y consideró probada su implicación en los hechos.
Otras condenas e indemnización
En la misma causa, otra persona ha sido condenada a dos años de prisión efectiva por un delito de receptación, al considerarse que ocultó conscientemente bienes procedentes del robo.
Además, la sentencia establece una indemnización conjunta de 120.000 dirhams a favor de la cantante, que había reclamado una compensación mayor por los daños materiales y morales sufridos.
El caso ha reabierto el debate sobre los robos cometidos en entornos de confianza, especialmente cuando las personas implicadas forman parte del círculo cercano de la víctima. Mientras tanto, la investigación sigue abierta para localizar al principal sospechoso, que continúa fugado.






