En una ciudad como Ceuta, donde miles de familias conviven con perros, gatos y otros animales de compañía, resulta incomprensible que todavía no exista ni un crematorio ni un cementerio de animales que permita despedirlos de forma digna cuando fallecen.
Las mascotas no son simples animales. Para muchas personas forman parte de la familia, acompañan durante años, ofrecen cariño incondicional y comparten momentos importantes de nuestras vidas. Sin embargo, cuando llega el momento de decirles adiós, los ceutíes se encuentran con una realidad dolorosa: la falta de infraestructuras adecuadas para darles la despedida que merecen.
Mientras se destinan recursos públicos a proyectos como el “Take your selfie”, el “Autobús turístico” y otras iniciativas que pueden resultar atractivas o beneficiosas para la imagen de la ciudad, muchos ciudadanos se preguntan por qué siguen sin atenderse necesidades que afectan directamente a las familias. Deben escuchar las demandas reales de quienes viven aquí durante todo el año.
La ausencia de un crematorio o de un cementerio de mascotas obliga a muchos propietarios a enfrentarse a situaciones difíciles y, en ocasiones, a sentir que sus animales son tratados como un simple residuo cuando deberían recibir un trato respetuoso y acorde al vínculo que han mantenido con sus familias.
Los ceutíes merecen un servicio de cremación o un espacio donde poder dar una despedida digna a nuestras mascotas no es un lujo ni un capricho; es una NECESIDAD.
Si los responsables se centran en sus propios intereses, ¿para que quieren estar al frente de una ciudad?
Gobernar no consiste únicamente en impulsar iniciativas vistosas, sino en responder a las necesidades que la sociedad plantea de forma reiterada.
Esa debería ser una prioridad para cualquier persona que aspire a estar verdaderamente al servicio de sus ciudadanos.






