Veinte años redondos hace que se estrenó una película que quedó en la retina, por la buena acogida popular y por un duelo interpretativo entre Maryl Streep (la despiadada jefa) y Anne Hathaway (la novata desubicada), que reportó varios premios individuales más allá de suculentos beneficios en taquilla, elementos que no suelen ir de la mano y que suponen el sueño de creadores y productores.
Se estrena ahora la segunda entrega de aquel mirlo blanco, con idénticas intenciones y el reencuentro de ambas actrices (además de Emily Blunt y Stanley Tucci, que completan un más que interesante reparto), y el tiempo hablará como con el caso de su predecesora originaria.
Como historia, ésta se centra en la crisis, se podría decir que más que eso, decadencia, que viven los medios impresos, y que afecta directamente en la revista de moda que hace de escenario para el lucimiento personal y profesional de Miranda (Meryl Streep), que también se plantea por primera vez una posible jubilación. En medio de todo tendremos a una exasistente (Emily Blunt), convertida en ejecutiva rival, con sus galones y sus inquinas, que pondrá en jaque el poder establecido y la influencia de la prensa especializada en la moda por la vía de algo tan poco elegante como la dependencia del patrocinio.
La secuela de El diablo viste de Prada, estrenada en 2006, con el mismo director y la misma guionista, David Frankel y Aline Brosh McKenna, mantiene el mismo tono amable y aporta poco más que lo que ya aportara su predecesora, que podría ser justamente lo que buscan aquellos que guarden un grato recuerdo y que quieran tener otro parecido. Ni Meryl Streep, una de las más grandes, ni Anne Hathaway parecen haber perdido ni facultades ni química entre ellas, pero se recomienda a los espectadores de nuevo cuño que se vean la original antes que esta, y si tienen que elegir una, esperemos que no sea el caso, opten por no perderse la que quedó como un clásico contemporáneo.
Con una manufactura notable, en la que destaca su diseño de producción que apunta a carreras por diferentes galardones, no estamos ante una película muy sesuda, sino ante la segunda parte del glamour ácido hecho cine (con cameos “a lo Torrente”, pero del famoseo de la moda internacional, entiendan ustedes y salven las distancias…), y como eso tenemos que echárnosla a la retina. Con esa premisa, el divertimento será mayor y también la facilidad para valorar los varios puntos fuertes de la obra.
Esperadísima segunda parte, en resumidas cuentas, que no aporta absolutamente nada más que todo lo que los fans estaban esperando.
La ficha
Dirección: David Frankel.
Año: 2026.
País: USA.
Duración: 119 min.
Género: Comedia. Drama. Comedia dramática. Moda. Secuela.
Título original: The Devil Wears Prada 2.
Intérpretes: Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt, Stanley Tucci, Kenneth Branagh, Simone Ashley, Justin Theroux, Lucy Liu, Patrick Brammall, Caleb Hearon, Helen J Shen, Pauline Chalamet, B.J. Novak, Conrad Ricamora, Tracie Thoms, Tibor Feldman, Lady Gaga.
Guion: Aline Brosh McKenna.
Música: Theodore Shapiro.
Fotografía: Florian Ballhaus.
Productora: 20th Century Studios, Sunswept Entertainment, Wendy Finerman Productions. Distribuidora: Walt Disney Pictures.
Estreno en España: 30 abril de 2026.






