Un total de 201 personas han sido detenidas y otras 382 han sido identificadas como sospechosas en el marco de la primera gran operación contra la ciberdelincuencia coordinada por Interpol en 13 países de Oriente Medio y el norte de África, según ha informado este lunes la organización internacional.
Han participado en esta macrooperación cuerpos policiales de 13 países: Argelia, Baréin, Egipto, Irak, Jordania, Líbano, Libia, Marruecos, Omán, Palestina, Catar, Túnez y Emiratos Árabes Unidos.
La operación, denominada Ramz, se desarrolló entre octubre de 2025 y finales de febrero de 2026, y ha permitido además la localización de 3.867 víctimas de distintas actividades delictivas en el entorno digital.
Una operación internacional
El objetivo de la operación Ramz no se ha limitado únicamente a la detención de los implicados, sino que también ha incluido el desmantelamiento de infraestructuras criminales digitales y la prevención de futuras pérdidas económicas y personales, según ha destacado Interpol en su comunicado.
Durante el desarrollo del dispositivo, los equipos investigadores han logrado incautar un total de 53 servidores, utilizados presuntamente para actividades relacionadas con la cibercriminalidad.
Intercambio de información clave entre países
Uno de los elementos clave de la operación ha sido la cooperación internacional. Los países implicados intercambiaron alrededor de 8.000 informaciones y datos, considerados por Interpol como “cruciales” para el avance de las investigaciones.
Este flujo de información ha permitido acelerar la identificación de sospechosos, localizar víctimas y actuar contra las estructuras digitales utilizadas por redes criminales para operar de forma coordinada a nivel transnacional.
Interpol destaca la eficacia de la cooperación
El director de delitos cibernéticos de Interpol, Jean Jetton, ha subrayado la importancia de este tipo de operaciones conjuntas, asegurando que Ramz “demuestra la eficacia de la colaboración local” entre los distintos cuerpos policiales.
Jetton ha añadido que Interpol mantiene su compromiso de trabajar junto a sus países miembros y el sector privado para “desmantelar infraestructuras maliciosas, desarticular grupos criminales y llevar a los responsables ante la justicia”.
Un golpe coordinado a la cibercriminalidad regional
La operación Ramz se ha convertido en uno de los mayores dispositivos recientes contra la ciberdelincuencia en la región, tanto por el número de detenciones como por el volumen de víctimas identificadas y la infraestructura intervenida.
Con 201 detenidos, 382 sospechosos identificados, 3.867 víctimas localizadas y 53 servidores incautados, la operación refleja la magnitud del fenómeno de la delincuencia digital y la necesidad de una cooperación internacional constante para hacerle frente.
Interpol ha señalado que este tipo de operaciones continuarán desarrollándose en coordinación con los países participantes, con el objetivo de reforzar la seguridad en el entorno digital y proteger a los usuarios frente a redes criminales cada vez más sofisticadas.






