Hay situaciones que no deberían ocurrir e historias que no deberíamos contar en Ceuta. Sin embargo, a veces el sistema falla y los ciudadanos son los afectados. En muchas de esas ocasiones son las mujeres las que se ven en unas circunstancias que no desearían a nadie. Ni a su peor enemigo.
Esta es la historia de Loubna Mohamed, una mujer que, asegura, “he sido maltratada desde que era una niña. Por mi padre y también por mi familia. Me han maltratado psicológica y físicamente”.
Y, todo eso, tiene unas consecuencias que marcan la vida y el camino de esas mujeres en la vida adulta.
Su propia vida
Cuando se vio capaz, Loubna Mohamed abandonó su nido familiar, ese que debería ofrecer protección y seguridad a cualquier niño, para intentar empezar una nueva vida. Sin embargo, las cosas no salieron como esperaba.
Estuvo de alquiler en alquiler y trabajando en lo que le salía, como limpiando casas. También tuvo dos hijos a los que a día de hoy no puede ver porque “no tengo techo y yo hecho de menos a mis niños”, dice con lágrimas en los ojos.
Y es que, a día de hoy, esta mujer no encuentra una casa para poder alquilar al no tener unos ingresos fijos. Tampoco le han ofrecido protección desde el CAM y Servicios Sociales, lamenta.
Todo ello le ha hecho encontrarse en una situación de desesperanza que no puede soportar más. No tiene un hogar ni un techo estable en el que pasar las noches frías.
Sin ninguna ayuda
Desde una habitación de un hostal donde se alojó esta pasada noche, Loubna nos cuenta que “no encuentro ayuda por ningún lado, ni apoyo de nadie, y ahora mismo me encuentro en esta situación que me va a dar un ataque de ansiedad. Yo no me merezco pasarlo mal porque soy mujer maltratada y tengo mis derechos como cualquier ciudadano”.

“No soy mala persona. Yo ni robo a nadie ni le quito nada a nadie. No hago nada malo, simplemente estoy buscando trabajo, pero aquí como no te echen una mano no te meten a trabajar. Yo me he buscado la vida limpiando casas y ya no sé qué hacer con mi vida, no sé dónde meterme ya”, dice.
Al preguntarle si dio conocimiento de su situación al Centro Asesor de la Mujer, Mohamed manifiesta que “me dijeron que lo único que me podían ofrecer es una ayuda psicológica. Es lo único que me han dicho y no les ha importado mi situación de calle que tengo, porque tengo situación de calle”.
“He estado en hostales, no me puedo permitir otra cosa. Ojalá yo tuviera mi casa” y no tener que pedir una llamada de auxilio al sistema.
Un grito de auxilio
Esta mujer de Ceuta está desesperada y no sabe a quien recurrir ya. Por eso, ha querido hacer pública su situación y pedir a las autoridades competentes ayuda para “pagar una habitación o un alquiler donde puede tener una estabilidad y poder normalizar mi vida”.
“Nadie se merece pasar hambre ni pasar frío. Nadie se merece esto. Claro que nadie se lo merece”, dice Loubna.
“Lo estoy pasando muy mal. Soy una mujer maltratada y a mi me tiene que proteger la ley, porque hasta tengo orden de alejamiento. Solo pido un mínimo de que nos escuchen y nos echen una mano, que parece que no existimos en el mundo”, pide esta mujer que está sufriendo una situación muy complicada.
“Ya he perdido la esperanza”, es lo último que dice Loubna Mohamed antes de despedirnos de ella y sin saber donde dormirá esta noche.







Pobre mujer. Si aqui en Ceuta no encuentra trabajo, que lo intente en la península.a ver si tiene suerte y consigue trabajo en el campo con las cosechas, que en el campo suelen necesitar mano de obra. nunca hay que perder la esperanza