El Gobierno de Ceuta ha proyectado una actuación integral de emergencia en la barriada de Loma Colmenar, centrada específicamente en los conjuntos de 317 y 170 viviendas, con el objetivo de poner fin a los graves problemas estructurales y de habitabilidad detectados tras los últimos temporales.
La intervención, de gran envergadura técnica y económica, responde a una situación considerada crítica por la acumulación de daños en cubiertas, fachadas y elementos comunes.
Las obras previstas contemplan la sustitución completa de los sistemas de impermeabilización, actualmente agotados, junto a la regularización de soportes, la adecuación de petos y la mejora de los sistemas de ventilación.
A ello se suman trabajos complementarios en fachadas, carpinterías, bajantes y zonas comunes, donde ya se han evidenciado deterioros significativos derivados de las filtraciones persistentes.
El carácter de la intervención no es ordinario, sino de emergencia estructural, debido a la magnitud de los daños y a las afecciones colaterales detectadas. El Ejecutivo local considera imprescindible una actuación global que permita no solo reparar, sino restituir condiciones mínimas de seguridad, salubridad y habitabilidad en estos edificios residenciales.
Una intervención de gran alcance
El presupuesto destinado a esta actuación asciende a 3.976.303,49 euros para el conjunto de las 317 viviendas y a 1.757.538,01 euros para las 170 viviendas, lo que refleja la dimensión económica de una intervención que se considera prioritaria dentro de las políticas públicas de vivienda de la Ciudad Autónoma.
Se trata de edificaciones destinadas a residencia habitual, donde conviven familias, personas mayores y colectivos vulnerables, lo que incrementa notablemente la gravedad de la situación.
Las filtraciones detectadas no solo afectan a la estructura de los inmuebles, sino que generan riesgos eléctricos, caídas por humedad, aparición de problemas de insalubridad y pérdida de condiciones básicas de habitabilidad.
En este contexto, las obras se orientan de manera prioritaria a eliminar los riesgos inmediatos para las personas, prevenir daños mayores en los edificios y garantizar un entorno seguro.
La intervención incluye actuaciones en cubiertas, fachadas, encuentros constructivos y elementos comunes, con un enfoque integral que va más allá de soluciones puntuales.
El impacto de los temporales

La situación actual tiene su origen en la sucesión de temporales de lluvia y viento registrados desde enero de 2026, que han colocado a la ciudad en un escenario de emergencia sobrevenida. Durante este periodo, se han encadenado episodios meteorológicos extremos sin apenas margen de recuperación, agravando progresivamente el estado de las infraestructuras urbanas.
Los datos reflejan la intensidad de estos fenómenos, con rachas de viento superiores a 90 km/h en varias jornadas y precipitaciones acumuladas que han alcanzado niveles excepcionales.
Esta combinación ha provocado daños directos en cubiertas, estructuras y cerramientos, además de afectar a la estabilidad de numerosos elementos constructivos.
La persistencia del viento, unida a lluvias intensas y continuadas, ha generado un escenario de fatiga de materiales y pérdida de eficacia en los sistemas de protección de los edificios.
Todo ello ha contribuido a acelerar el deterioro de las cubiertas y a multiplicar los problemas de filtraciones en las viviendas afectadas.
Daños generalizados en los edificios
Como consecuencia directa, los bloques de Loma Colmenar han registrado filtraciones masivas de agua, con entrada directa en viviendas, portales y cajas de escalera.
Esta situación ha provocado humedades persistentes, deterioro de acabados interiores y afecciones a instalaciones eléctricas, incrementando el riesgo para los residentes.
Los informes técnicos apuntan al agotamiento funcional de los sistemas de impermeabilización, así como a deficiencias en encuentros constructivos, ventilaciones y sistemas de evacuación de agua.
Estas patologías hacen inviable cualquier reparación parcial, obligando a una sustitución integral de los sistemas afectados.
Además, los daños ya han comenzado a extenderse a otros elementos como fachadas, carpinterías, bajantes y paramentos verticales, e incluso a viviendas situadas en plantas inferiores.
Se trata de un proceso evolutivo cuya dimensión real solo podrá determinarse completamente durante la ejecución de las obras, siendo previsible la aparición de nuevas afecciones.
Respuesta urgente del ejecutivo local

Ante este escenario, el Gobierno de Ceuta ha optado por activar una respuesta contundente e inmediata, articulando una intervención de emergencia que permita actuar con rapidez y eficacia. La prioridad es frenar el deterioro progresivo de los edificios y garantizar la seguridad de los vecinos.
La actuación en las 317 y 170 viviendas de Loma Colmenar se configura así como una de las más relevantes en materia de rehabilitación urbana en la ciudad, tanto por su impacto social como por su complejidad técnica. El objetivo final es devolver a estos inmuebles unas condiciones dignas de habitabilidad.
Con esta intervención, el Ejecutivo local busca no solo resolver una situación crítica, sino también reforzar la resiliencia del parque residencial público frente a fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más frecuentes, consolidando un modelo de actuación basado en la prevención, seguridad y sostenibilidad.
Obras muy necesarias
En definitiva, las obras previstas en las 317 y 170 viviendas de Loma Colmenar suponen una intervención de reconstrucción funcional de los edificios, centrada especialmente en la renovación completa de las cubiertas y sistemas de impermeabilización, considerados el origen principal de las patologías actuales.
La actuación permitirá restablecer la estanqueidad de los inmuebles, evitando nuevas filtraciones y garantizando la protección estructural frente a futuros episodios de lluvia intensa.
Asimismo, la ejecución de trabajos en fachadas, petos, carpinterías y elementos comunes contribuirá a corregir los daños derivados de la humedad acumulada, reforzando la durabilidad de los materiales y mejorando el comportamiento global de los edificios.
Estas intervenciones no solo solucionarán los problemas existentes, sino que permitirán adaptar las construcciones a condiciones más exigentes, aumentando su resistencia ante situaciones meteorológicas adversas.
Con todo ello, el Gobierno de Ceuta persigue consolidar una actuación que trascienda la urgencia inmediata para convertirse en una mejora estructural a largo plazo, devolviendo a las viviendas unas condiciones óptimas de seguridad, salubridad y habitabilidad.
El resultado esperado es un entorno residencial renovado, más seguro y preparado, que garantice la calidad de vida de sus residentes y reduzca significativamente el riesgo de futuras incidencias.







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