La presencia del Campus de Ceuta en el Salón Estudiantil de Granada es, sin duda, una iniciativa más que acertada. Acudir a un escaparate de estas características, donde miles de jóvenes toman decisiones clave sobre su futuro académico, no solo es oportuno, sino necesario. Ceuta no puede permitirse quedar al margen de estos espacios si aspira a consolidarse como un destino universitario atractivo y competitivo.
La ciudad cuenta con argumentos sólidos para hacerlo. La calidad educativa que ofrece bajo el paraguas de la Universidad de Granada es incuestionable, y su propuesta va más allá de lo estrictamente académico.
Ceuta ofrece una experiencia vital singular, un entorno cercano, diverso y con un patrimonio cultural e histórico que puede resultar especialmente atractivo para quienes buscan algo diferente. Esa combinación de formación y experiencia es, hoy en día, uno de los grandes valores añadidos en la educación superior.
Sin embargo, promocionar implica también estar preparado para responder. Y ahí es donde Ceuta tiene todavía algunas tareas pendientes. La captación de estudiantes no puede quedarse en una estrategia de difusión si no va acompañada de medidas que faciliten su llegada y estancia. El principal obstáculo es conocido: el acceso a la vivienda. El mercado del alquiler en la ciudad presenta precios tensionados y una oferta limitada, lo que dificulta seriamente que estudiantes de fuera puedan instalarse en condiciones adecuadas.
A ello se suma una carencia histórica que sigue sin resolverse: la necesidad de una residencia universitaria en condiciones. No se trata solo de una infraestructura más, sino de una pieza clave para consolidar un modelo universitario atractivo. Una residencia no solo facilita el acceso, sino que genera comunidad, dinamiza la vida académica y refuerza el arraigo de los estudiantes en la ciudad.
Si Ceuta quiere competir en igualdad de condiciones con otros destinos universitarios, debe asumir que la promoción es solo el primer paso. El siguiente, y también más importante, es garantizar que quienes decidan venir encuentren aquí las condiciones necesarias para desarrollar su etapa universitaria con normalidad.
Porque captar talento está bien. Pero retenerlo, cuidarlo y ofrecerle oportunidades reales es lo que marca la diferencia y, sin duda, hay que estar preparado.






