En el marco de la Jornada de Contabilidad y Administración Pública celebrada en el Senado, la vicepresidenta segunda y consejera de Hacienda de Ceuta, Kissy Chandiramani, ha reivindicado el papel fundamental de la ciudad autónoma como un territorio estratégico para el futuro económico, social y geopolítico de España.
Durante su intervención, destacó que Ceuta no solo es una ciudad periférica, sino un actor central en la reflexión sobre el modelo de Estado español.
Ceuta: un enclave geoestratégico clave para Europa
Chandiramani definió a Ceuta como una “frontera viva de Europa” y un puente esencial entre continentes, situada en un área privilegiada del Estrecho de Gibraltar.
Al ser la única frontera terrestre de la Unión Europea en África, la realidad de la ciudad condiciona de forma directa las dinámicas políticas y sociales de la región.
En este contexto, la consejera subrayó que el régimen económico y fiscal especial de Ceuta no debe entenderse como un privilegio, sino como un “instrumento de equilibrio territorial” diseñado específicamente para compensar las desventajas estructurales que se derivan de su particular situación geográfica.
Hacia un nuevo modelo económico basado en la tecnología
Pese a haber enfrentado desafíos de gran impacto en los últimos años —como la pandemia, la crisis migratoria de 2021 y el cierre de la aduana comercial con Marruecos—, Ceuta ha demostrado una notable capacidad de resiliencia institucional.
La ciudad está consolidando un modelo productivo propio apoyado en tres pilares:
- Fiscalidad diferenciada para atraer inversión.
- Estabilidad regulatoria para las empresas.
- Apuesta decidida por la digitalización y sectores emergentes.
Como resultado de esta estrategia, el sector tecnológico ha experimentado un crecimiento sin precedentes, representando ya cerca del 12% del PIB de Ceuta.
Este avance ha permitido que la ciudad se posicione como un nodo digital emergente, favoreciendo la reducción del desempleo general y juvenil mediante la creación de puestos de trabajo vinculados a actividades digitales.
Retos estructurales y cohesión social
Más allá de las cifras económicas, la intervención en la Cámara Alta puso en valor a Ceuta como un referente de convivencia y diversidad cultural.
Factores como la seguridad y la cercanía institucional son elementos que refuerzan la calidad de vida y la atracción de talento en el territorio.
No obstante, Chandiramani no obvió los desafíos pendientes, tales como la necesidad de mejorar las infraestructuras y fortalecer el tejido empresarial local.
Su discurso concluyó con un firme llamamiento al Estado para mantener políticas sostenidas y adaptadas a la singularidad territorial de la ciudad: “Ceuta no necesita ser explicada, necesita ser entendida y respaldada”, sentenció la consejera.






