Seguirán, como siempre, llevando la música a cualquier parte de Ceuta. Sin embargo, desde este lunes en adelante, lo harán con otro nombre y con otra identidad. La Agrupación de La Encrucijada cambia de aires en este 2026.
Tras una década en activo, continúan con su labor, pero con otra forma. A partir de ahora sus integrantes pertenecen a la banda del ‘Sagrado Corazón de Jesús’. La idea es comenzar una nueva etapa de renovación.
“La intención es darle un vuelco al proyecto”, manifiesta Rubén García, presidente de la asociación y director musical del ente. Aunque para ellos ha sido un honor llevar por nombre al de la hermandad, en estos últimos meses les faltaba algo.
Innovar
Y esa pieza por encontrar era, precisamente, la de innovar e iniciar un nuevo periodo dentro del mundillo cofrade. “La relación con la cofradía ya tuvo su ciclo. La realidad es que, en sí, somos una entidad cultural”, comenta.
“La banda siempre ha ido por libre”, confiesa. “Hemos preferido tomar este rumbo, sin más. Es lo que ha pasado realmente”, explica. García mira con expectativa hacia el futuro. Espera que este sea el comienzo de una fase mucho más favorable.
Estos años, por norma general, no han sido fáciles para ellos. “Hemos pasado bastantes malos periodos. Por un lado, está el tema de la logística. Aquí es muy complicado tener una sede. No hay espacios para este tipo de formaciones”, traslada.
“Lo cierto es que la Consejería de Cultura y la Ciudad nos ayudan y nos tienden la mano. Nos están intentando apoyar en ese sentido”, concreta.

Un respiro
El nuevo nombre de la banda fue elegido dentro de una lista de posibles opciones. “Es universal y nos gustó mucho”, expresa. Considera que, dar este giro, es como un respiro mental tras las experiencias vividas en los últimos meses dentro de la agrupación.
Una de las razones que los ha movido hacia esta evolución es la partida de uno de los miembros más queridos de la formación. “Hemos tenido la pérdida de un componente a causa de una enfermedad. Es por ello por lo que este año hemos hecho este paréntesis”, admite.
Aunque él ya no estará presencialmente, seguirá con ellos de corazón. De hecho, el nuevo escudo que han confeccionado para la agrupación lo incluye. “Hemos puesto junto a un ángel su nombre, Benjamín”, agrega.
“Él era mi hermano. Ha sido una forma de rendirle homenaje”. La intención es que también ese detalle esté presente en el nuevo banderín que portarán durante las procesiones. “Era muy querido”, manifiesta.
Cuarenta miembros
El anuncio de esta imagen renovada está acompañado de la apertura de una convocatoria para inscripciones. Actualmente conforman la banda cuarenta miembros. “Normalmente, cuando pasa la Semana Santa, se capta a gente nueva y se amplía la instrumentación”, afirma.
“Finaliza y ya se está con la mirada puesta en la siguiente. El domingo de Resurrección, tras la recogida del cristo, ya se está pensando en la que viene”, asegura. “Está el grupo de siempre, pero queremos que la plantilla crezca”, señala.
“Habrá unos 5 o 6 nuevos”, destaca. No tienen contemplados como objetivos números concretos. Solo desean darle un impulso a la agrupación. “Una formación con 50 músicos puede ser muy digna y una con 120, también. Esto se dará en función a las personas que se sumen”, remarca.
Otra imagen
“Lo hemos cambiado todo”, puntualiza. “Ya tenemos varios diseños barajados para el uniforme y el banderín”, añade. La transformación responde a ese deseo de convertir este momento “en un punto de inflexión”, tal y como subraya García.
“Empezamos una nueva etapa sin olvidar la anterior. Tenemos muchos recuerdos bonitos y en la memoria a compañeros que ya no están. Todo eso era parte de la anterior banda”, explica. “Realmente, somos los mismos”, traslada.
El director musical abraza con ilusión este estreno, un inicio que también llega cargado de retos. “No es fácil en Ceuta montar una formación. Se está viendo también en la costaría. Desde mi punto de vista, no se está en la mejor etapa cofrade a nivel local”, reflexiona.
Lo único que le falta para ponerle la guinda al pastel es contar con una sede en la que poder tocar música. Él mismo entiende que no se trata de un asunto fácil de resolver. “Estamos a la espera de que la Ciudad nos pueda ayudar con eso”, confiesa. “El ensayo es primordial porque es la forma de dar clases y de prepararse durante el año”, concluye.






