Marruecos ha reforzado en las últimas semanas su respuesta frente a la expansión de la langosta del desierto, una de las plagas más destructivas del mundo, con la fumigación de más de 39.000 hectáreas de terreno para frenar su avance.
La situación, aunque bajo control según fuentes oficiales, ha despertado la atención internacional debido a la capacidad de propagación del insecto y a su posible impacto en zonas cercanas como las Islas Canarias.
Una plaga con gran capacidad de destrucción
La langosta del desierto, considerada por la FAO como la plaga migratoria más devastadora, tiene la capacidad de multiplicarse rápidamente en condiciones favorables.
Un solo enjambre puede albergar millones de ejemplares y consumir en un día una cantidad de alimentos equivalente a la de miles de personas, lo que supone una amenaza directa para cultivos y pastos.
Además, estos insectos pueden desplazarse grandes distancias, llegando a recorrer hasta 150 kilómetros en una jornada impulsados por el viento, lo que dificulta enormemente su control.
El origen del brote y su expansión
Según los datos disponibles, el brote ha afectado principalmente a zonas del sur de Marruecos y el Sáhara Occidental, extendiéndose progresivamente hacia el norte.
Durante el mes de marzo se detectó un aumento de la actividad reproductiva, con presencia de grupos de ninfas y enjambres en áreas cercanas a Agadir, Errachidia y Guelmim.
Expertos apuntan a que las lluvias excepcionales registradas en la región han generado condiciones ideales para la proliferación de la langosta, favoreciendo la aparición de vegetación que sirve de alimento y facilita su reproducción.
A pesar de ello, desde Rabat se insiste en que la situación está controlada gracias a la rápida intervención y al despliegue de medios para contener la plaga.

Fumigación masiva bajo vigilancia
Para hacer frente a la expansión, Marruecos ha llevado a cabo tratamientos con pesticidas en decenas de miles de hectáreas, una medida habitual en este tipo de crisis pero que genera preocupación por sus posibles efectos.
El uso de estos productos plantea interrogantes sobre el impacto en la salud humana, el medio ambiente y la seguridad alimentaria, especialmente cuando se aplican a gran escala.
Por ello, organismos internacionales recomiendan extremar las precauciones y apostar por soluciones más sostenibles cuando sea posible, como el uso de biopesticidas específicos que actúan sobre este tipo de insectos sin afectar gravemente a otros ecosistemas.
Canarias, en el punto de vigilancia
La evolución del brote ha llevado a que las Islas Canarias entren en el foco de seguimiento.
Se han detectado ejemplares aislados de langosta en el archipiélago, especialmente en episodios de calima, lo que confirma que algunos individuos han logrado desplazarse desde el continente africano.
No obstante, las autoridades insisten en que no se trata de una invasión, sino de casos puntuales que, en principio, no implican un riesgo inmediato.
El factor clave será comprobar si estos insectos logran reproducirse en el territorio. En caso contrario, su presencia podría limitarse a un episodio puntual sin mayores consecuencias.
Un escenario que exige vigilancia constante
Las previsiones de la FAO apuntan a que la actividad de la langosta podría continuar en las próximas semanas, con posibles movimientos hacia el norte de Marruecos y Argelia.
El aumento de la reproducción podría dar lugar a nuevas concentraciones de insectos, lo que obliga a mantener labores de vigilancia y control continuadas para evitar que la situación evolucione hacia una infestación mayor.
En este contexto, la rapidez en la detección y la actuación sigue siendo clave para minimizar los daños.
Impacto potencial en la seguridad alimentaria
Aunque las autoridades marroquíes insisten en que la situación está bajo control, el alcance de la plaga y las medidas adoptadas han generado inquietud sobre su posible impacto en la producción agrícola.
La combinación de enjambres capaces de arrasar cultivos y el uso intensivo de pesticidas sitúa el foco en la seguridad de los alimentos y en la necesidad de equilibrar la protección de las cosechas con la preservación del entorno.
Por ahora, el escenario se mantiene bajo seguimiento, pero expertos y organismos internacionales coinciden en que la evolución de las próximas semanas será determinante para evaluar el alcance real de este episodio.






