La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, que visitó Ceuta, ha reclamado un cambio en el modelo social, que incluya ayudas y permisos retribuidos, para situar los cuidados en el centro de las políticas públicas y ha advertido del "agotamiento" que sufren muchas madres por la falta de conciliación.
"El cuidado no puede ser un asunto que quede relegado o situado exclusivamente en el ámbito de la familia, porque además ahí ya sabemos cómo funciona el reparto del trabajo reproductivo, sino que tiene que ser una política de Estado. Y hacer política de Estado significa prestación universal por crianza, garantizar que las semanas de permiso por cuidado estén retribuidas", ha asegurado.
Así lo ha puesto de manifiesto este miércoles la ministra en el encuentro 'Las madres no conciliamos, sobrevivimos', organizado por la Asociación Yo No Renuncio en el Espacio Fundación Telefónica, en Madrid, cuyas declaraciones ha recogido Europa Press.
Prestación universal por crianza: 200 euros al mes por cada hijo
En este sentido, ha respaldado la implementación de medidas de apoyo económico directo a las familias, destacando entre ellas la prestación universal por crianza. Según ha explicado, estas ayudas y permisos tendrían repercusiones positivas, en concreto, la prestación por crianza tendría un efecto significativo en la disminución de la pobreza infantil.
De acuerdo con las estimaciones del Gobierno, una asignación de 200 euros al mes por cada hijo hasta los 18 años podría permitir que cerca de 700.000 menores salgan de la pobreza antes del año 2030.
Asimismo, ha subrayado la importancia de que los permisos destinados al cuidado estén remunerados para garantizar su eficacia. “Si no son retribuidos, no pueden considerarse un derecho”, ha asegurado.
Ayudas y permisos además de reducción de la jornada laboral
Además, ha defendido la necesidad de avanzar hacia cambios estructurales como la reducción de la jornada laboral. En este sentido, ha señalado que el verdadero cambio pasa por dejar de organizar la sociedad únicamente en torno al trabajo, pese a su relevancia, y empezar a situar en el centro la vida y los cuidados. Desde su punto de vista, este enfoque supone un cambio de paradigma.
Rego ha reiterado que tratar este asunto exige intervenir desde múltiples ámbitos, desde el empleo hasta la vivienda o la protección social. La ministra ha descrito una realidad marcada por la renuncia al tiempo propio de las madres y por la "sobrecarga" de responsabilidades. Rego también ha vinculado el retraso en la maternidad y la baja natalidad a factores estructurales, especialmente la precariedad y el acceso a la vivienda.






