El problema de orden público que se ha suscitado en los autobuses urbanos, especialmente ahora en la línea de Benzú, motivó ayer la celebración de una reunión de carácter interno en el Palacio Municipal que estuvo presidida por Juan Vivas y en la que han estado presentes los responsables de las áreas implicadas en la seguridad y el transporte.
En este encuentro se ha analizado la problemática surgida en materia de seguridad a raíz de las denuncias públicas propiciadas por los trabajadores y por la propia dirección de la empresa de transporte público. En las últimas semanas se han recrudecido los actos vandálicos y los apedreamientos, especialmente en la línea de Juan Carlos, donde los autobuses urbanos no circulan, por ejemplo, en el interior de la barriada Juan Carlos I a partir de las seis de la tarde, y la del Príncipe, que fueron solventados esta pasada semana con la ‘escolta’ en determinados horarios por parte de patrullas de la Policía Local y con la incorporación de miembros de la Brigadas Cívicas, que contribuyen a mantener el orden en el interior de los vehículos. Pero un nuevo problema ha surgido en las últimas 72 horas en otra línea, que hasta ahora apenas si había registrado incidencias, como es la de Benzú. El Comité de Seguridad de la empresa de autobuses se reunió de manera urgente el pasado viernes para decidir qué medidas se iban a llevar a cabo ante los dos últimos actos vandálicos ocurridos en días correlativos y que se saldaron con dos autobuses apedreados más y otros dos cristales rotos. Laempresa denunció los hechos ante la Guardia Civil. La situación es, a juicio del delegado de personal, Manuel Cuellar, insostenible, razón por la cual se ha decidido suspender el servicio a partir de las seis de la tarde, llegando tan solo hasta la barriada de Benítez como la única forma de velar por la seguridad de los trabajadores. lo por la seguridad de todos”. Fueron los propios usuarios los que el jueves explicaron que habían visto a unos jóvenes de unos 14 años por los alrededores cuando la piedra impactó contra el autobús en la zona donde da la vuelta, al final de la barriada, pero ayer “debido a la oscuridad no pudo verse nada ya que lo suelen hacer aprovechando la noche”. Cuéllar lamenta que los hechos “son ya graves y se están extendiendo a barriadas donde nunca había pasado y la pasividad ante ellos nos preocupa porque parece que no importamos a nadie a pesar de reclamar ayuda y pedir más vigilancia. La empresa ha hablado también con la Asociación de Vecinos para alertar de los hechos.






