Pepe Mujica (1935-2025) es una de estas personalidades que se acaba queriendo muy pronto, sin que importe de qué lado escora el barco en el que se ha decidido navegar.
Inequívocamente de Izquierda. Mujica adhiere al Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, nombre tomado en honor al líder y mártir de la una revuelta inca a finales del siglo XVIII y es detenido por la dictadura.
Cabe reseñar que la “dictadura cívico-militar” uruguaya (1973-1985) tiene el lamentable honor de ser la pionera de todas las dictaduras que florecerán en el cono sur, fruto de la colaboración entre militares y CIA. Después vienen Chile, Argentina, Brasil etcétera…
Entre rejas se le designa como “rehén” y puede ser fusilado en cualquier momento. Pasa doce años encarcelado, solo, incomunicado, sin cama, sin letrina, casi sin agua, sin asistencia médica, sin comida, sin libros, y casi sin vida. Pero resiste, y lo hace incluso hasta en el fondo de un aljibe, sin luz, sin posibilidad de movimiento alguno y llegando a beberse su propia orina para sobrevivir.
Es obviamente torturado y lo que le queda de vida es masacrado sin piedad. El objetivo no es matarlo, sino anularlo y borrarlo como persona. Pero “el Pepe” aguanta y se hace más fuerte.
Tras la dictadura, viene la lucha política en el Frente Amplio y las responsabilidades institucionales. En 2010 es elegido presidente de Uruguay y su forma de vivir austera, renunciando al dinero (dona el 90% de su sueldo a obras benéficas, humanitarias y el pequeño empresariado) es celebrado. Predicando con el ejemplo, enseña que consumir sin medida no es una opción.
Enfermo de un cáncer de esófago, deja el cargo en 2015, y fallece 10 años más tarde.
Pepe Mujica deja tras de sí una enorme coherencia política, una dimensión humana descomunal y una forma de encarar la vida política, social y personal que debe hacernos reflexionar.
Y en esas estamos.
Las afirmaciones de Pepe Mujica tienen la voluntad de ser el santo y seña de la honradez política cuando asegura que:
“La política no es un pasatiempo, no es una profesión para vivir de ella, es una pasión con el sueño de intentar construir un futuro social mejor. A los que les gusta la plata, bien lejos de la política”. De actualidad no, lo siguiente.
Pero no se queda ahí, y decide profundizar en el tema con la esperanza de ser escuchado por quienes integran la clase política:
“Los políticos tenemos que vivir como vive la mayoría y no como vive la minoría”. No se puede, ni se debe generalizar, de hecho en este “A Quemarropa” conocemos a algunos y algunas (no muchos, es cierto) que no entran en los moldes de la “separación de clases” que procura la política; ellos se reconocerán. Ojalá cunda el ejemplo.
Con una relación poco “habitual” con los cargos de responsabilidad política, el presidente uruguayo es tajante:
“El poder no cambia a las personas, sólo revela quiénes verdaderamente son". Seguro que ahora identifica a algunos y algunas.
En cuanto a la utilidad de la política, o al menos la utilidad que debe tener, el ex presidente de Uruguay deja claro que:
"La política es la lucha por la felicidad de todos". Visto lo visto, queda mucho camino por recorrer.
Empeñado en la sostenibilidad y la ecología, siempre mantiene una crítica feroz del consumismo. Mujica es tan tajante como lógico cuando asegura que:
“Si aspiráramos en esta humanidad a consumir como un americano promedio, son imprescindibles tres planetas para poder vivir". Aquí sí que el sentido común es el más común de los sentidos.
Y lo cierto es que, respecto al consumismo, insiste en que:
"Hemos nacido sólo para consumir y consumir y cuando no podemos, cargamos con la frustración, la pobreza y hasta la autoexclusión". El análisis no admite ningún pero.
El mundo de la economía y las grandes injusticias es algo que ocupa y preocupa a Pepe Mujica cuando deja claro que:
“La economía globalizada no tiene otra conducción que el interés privado de muy pocos". Y poco más que añadir, lo penoso es que nos empeñemos en no querer verlo.
La relación del ser humano con el tiempo y el dinero también tiene un sitio preferente en los pensamientos de Mujica:
"El ser humano a veces sueña con vacaciones y libertad y espera siempre con pagar los créditos, hasta que un día el corazón se para y adiós". VIVIR ES URGENTE, vacuna de recuerdo para los despistados.
Su larguísimo y sufrido paso por la cárcel le hace más fuerte. Por ello, y en todas las áreas de la vida, Mujica alienta a continuar avanzando:
“Los únicos derrotados son los que bajan los abrazos, la derrota es un estado psicológico de la vida".
Para los admiradores de “antes todo era mejor”, además de decirles que esa afirmación es muy discutible, Pepe Mujica asegura que:
"No se vive de nostalgias, ni de recuerdos, sino de porvenir". Y en todos los sentidos.
Mi Mañica preferida decía, parafraseando a Camus, que “puede que lo que hacemos no logre el cambio social deseado, pero si nunca hacemos nada, jamás habrá cambio social.”
¿Es Pepe Mujica una excepción dentro de la clase dirigente?
¿Somos nosotros responsables, con nuestras acciones y votos, de que no haya más Pepe Mujica sentados en los parlamentos?
Una vez más, la reflexión es suya.






