Las cifras hablan por sí solas. Ceuta mantiene casi 300 casos activos de violencia de género bajo vigilancia policial, un dato que recuerda que esta lacra social sigue presente también en nuestra ciudad. Detrás de cada expediente hay una historia de miedo, de ruptura y, en muchos casos, de menores que crecen en un entorno marcado por la violencia.
Las cifras están ahí, pero detrás de ellas hay vidas. En Ceuta hay casi 300 casos activos de violencia de género bajo vigilancia policial. No son solo números: son mujeres que viven con miedo, familias que se rompen y, en demasiadas ocasiones, niños y niñas que crecen en un ambiente marcado por la violencia.
Los datos del sistema VioGén muestran una realidad que preocupa. Muchas de las víctimas tienen entre 31 y 45 años y en muchos casos hay hijos a su cargo. Eso significa que la violencia machista no solo golpea a quien la sufre directamente; también deja una huella profunda en quienes están alrededor, especialmente en los menores.
Por eso es importante que las instituciones sigan reforzando los mecanismos de protección. La renovación del convenio que permite que la Policía Local continúe integrada en el sistema VioGén es un paso necesario. Cuando las fuerzas de seguridad trabajan coordinadas y comparten información, la respuesta puede ser más rápida, más cercana y más eficaz para proteger a las víctimas.
El sistema VioGén permite precisamente eso: que diferentes administraciones compartan datos, valoren el riesgo de cada caso y actúen para prevenir situaciones de peligro. Pero la protección policial, siendo fundamental, no puede ser la única respuesta.
La violencia de género también se combate desde la educación, desde la prevención y desde el compromiso de toda la sociedad. En una ciudad como Ceuta, donde las distancias son cortas y muchas veces nos conocemos, mirar hacia otro lado no puede ser una opción.
Las cifras no deberían acostumbrarnos a esta realidad. Al contrario, deberían recordarnos que detrás de cada caso hay una mujer que necesita sentirse segura, escuchada y protegida. Porque el objetivo final es claro: que ninguna mujer tenga que vivir con miedo.






