La Delegación del Gobierno, desde la llegada de Francisco Antonio González a la misma, ha convertido la lucha contra el fraude en una de sus prioridades. Las páginas de este periódico han dado buena cuenta en estos ocho meses de numerosas declaraciones del delegado en relación con estudios y acciones que se están emprendiendo en distintos ámbitos. Pero tal y como publicamos en nuestra edición de hoy uno de los más efectivos está siendo, porque no necesita de reformas legislativas, la lucha contra la economía sumergida, a través del brazo controlador de la Inspección. Cuando los partidos de la oposición hablan de la necesidad de un refuerzo por parte de las administraciones, la Delegación del Gobierno demuestra con datos en la mano que el trabajo que se está realizando desde la Inspección de Trabajo no puede ser más espectacular. Solamente en los ocho primeros meses de este año se ha llegado a las mismas cifras de los últimos años cuando todavía queda por transcurrir un tercio del presente ejercicio. Los mecanismos previstos en la legislación están funcionando al máximo de sus posibilidades y los datos publicados son buena muestra de ello. El delegado trabaja en silencio, sin necesidad de entrar en dimes y diretes, ofreciendo resultados. Ese es el camino serio que se echaba en falta en la plaza de los Reyes.





