Utopía y distopía son dos conceptos opuestos que describen visiones contrarias. La utopía de una oposición es un proceso ideal, perfecto y justo, a menudo imaginado como un futuro mejor y armonioso. La distopía, por el contrario, es la antítesis de la utopía: unos procesos selectivos imaginarios y ficticios con características indeseables como enchufismo, mala fe en la redacción de las pruebas deshumanización de los opositores indefensos, irregularidades manifiestas que sirven como advertencia sobre los peligros de las tendencias actuales a la hora de opositar, miembros del tribunal que puntúan sin asistir a las pruebas, instalaciones inadecuadas para los ejercicios, valoraciones idénticas en los items, incluso de los vocales fantasmas ( que estaban fuera de la sala en un ejercicio práctico) etc...
Imaginemos una oposición para sepulturero (valga el ejemplo) y que el tribunal estuviera constituido por un médico, un arquitecto, un profesor de Filosofía, tres sindicalistas que no han estado en un entierro en su vida y, pongamos también, a dos profesionales en inhumaciones.
Los opositores recurren a la justicia y el juez detecta irregularidades manifiestas haciendo repetir el examen.
Se repite el examen y el muerto se queda sin enterrar porque ninguno de los opositores aprueba. Estos sufridos candidatos vuelven a señalar más irregularidades en el proceso, esta vez, con peritos forenses que analizan en su informe que la prueba no se puede realizar técnicamente y que su dificultad supera a los conocimientos exigidos.
Los examinandos volverán a recurrir mientras el cadáver ya huele que apesta. Para más INRI, uno de los candidatos lleva 20 años dando sepultura, siendo su prestigio en el oficio reconocido y aplaudido por sus conocimientos, su buen hacer y el trato con los dolientes.
¿Qué dirá el juez ahora? ¿Y si la justicia anula el proceso por segunda vez? ¿Hará repetir las oposiciones? ¿Acusará al tribunal de prevaricación y perderán su puesto de trabajo los funcionarios que no dejan en paz a los restos mortales del finado porque no hay futuros sepultureros?
Lo mismo viene un tribunal de Orense a hacer justicia porque en esta sacrosanta ciudad hay una fetidez insoportable, un hedor al que nos hemos acostumbrado y del que ya no somos capaces de darnos cuenta.
Supongamos que la policía comienza a investigar todas las oposiciones convocadas en Ceuta en los últimos 20 años. ¿Qué pasaría? ¿Cuánto funcionario corrupto encontraría? ¿Pondría nuestro Presidente Vivas la mano en el fuego por la limpieza en el proceso?
Pregunten ustedes por este asunto a cualquiera que pase por la calle: ¿Cree que las oposiciones en el ayuntamiento siguen las directrices de igualdad, mérito y capacidad?
En esa utopía y distopía seguimos amordazados. ¿Habrá alguien que levante la mano para publicar lo que se cuece en la cocina? Sabemos que "perro no come carne de perro y " entre bomberos, no nos pisamos la manguera"
Lo que más repugna es que algunos sindicalistas implicados formaran parte de la trama.
La biblia dice: "que los muertos entierren a los muertos" .'Aquellas personas que están muertas a nivel espiritual entierren a los que están muertos físicamente.
Ahí lo dejo.
No se preocupen; esto es una distopía y en Ceuta nunca pasará, y menos en el ayuntamiento.






