Funcionaba como una organización perfecta, repartiéndose los roles tras convertir el tráfico de hachís en su modo de vida. La UDYCO llevaba tras sus pasos desde hacía más de un año, informando de todos sus avances al Juzgado de Instrucción número 1 de Ceuta.
Así fue hasta que este mismo martes, los agentes decidieron que había que reventar la Operación Roble.
Hasta la fecha, el secreto de sumario protegía cada gestión desarrollada por la Policía. Las aprehensiones de drogas en coches o embarcaciones que llevaban el sello de la UDYCO no eran casos aislados, sino que existía un nexo común: en su preparación habían coparticipado los integrantes de una red que ha quedado desmembrada.
Al frente de esa organización figura un matrimonio. Ambos son señalados como cabecillas de la trama y ambos han dejado un rastro perfecto para vincularles con los distintos golpes policiales que asomaban perdidos en las crónicas de sucesos, pero guardaban una raíz común.
15 detenidos. 12 de ellos en prisión. Ese es el saldo del golpe de esta semana, pero antes habían sido detenidas más de diez personas al volante de vehículos cargados de hachís por esta red, personas que se prestaron a ser los pasadores del hachís, los facilitadores para que esa droga embarcara con destino a la Península para su posterior ocultación en guarderías.
El reparto de roles de los arrestados
¿Cómo trabajaban los detenidos en la Operación Roble? Durante más de un año la UDYCO los estuvo controlando a base de seguimientos que, en barriadas concretas, eran complejos.
Quienes trabajan en el negocio del hachís se saben hasta las matrículas de los vehículos camuflados que usa la Policía. Controlar cómo se mueven, con quién quedan o lo que hablan se erige en una labor no exenta de riesgos. El mayor de ellos, que la operación fracase.
Al frente de la organización, la Policía sitúa al llamado R.D.G., a quien se le relaciona no solo con delitos de tráfico de drogas y organización criminal, como a los demás detenidos, sino también con otros dos de blanqueo y extorsión. A su lado está su mujer, P.C.
Para la UDYCO, él era el autor intelectual y material de todo, el encargado de coordinar y controlar los transportes de hachís escondidos en coches con dobles fondos realizados para ese fin o embarcaciones trucadas.
Él era quien tenía los contactos de los abastecedores del hachís en Marruecos y quien había tejido una red de cooperadores para facilitar los pases.
Bajo sus indicaciones trabajaba el resto. La UDYCO lo responsabiliza de varios embarques frustrados de droga, tanto de su preparación, como de la ocultación de coches en garajes para posteriormente cargarlos de hachís, así como de los consejos para intentar mermar la efectividad de la Policía.
Los pases atribuidos a la red

Consejos como camuflar el olor del hachís a base de ambientador y de bolsas herméticas o utilizar dobles fondos automáticos que solo podían abrirse utilizando un sistema electrónico de cierre imantado de ocultación.
El 21 de junio de 2024, la Policía detuvo a un matrimonio con hijos justo cuando iba a embarcar. En el interior de su coche fueron encontrados 110 kilos de hachís. La UDYCO encuadra este servicio en la Operación Roble.
Al conductor, que entró en prisión 24 horas después mientras su esposa quedaba libre, le indicaron que debía camuflar el olor a droga con ambientador. El coche fue cargado en el garaje del cabecilla de la red. La Policía no afrontó este suceso como el producto de la más pura casualidad, sino que lo fijó como algo que potencialmente podría conducir a una auténtica organización.
El 25 de enero de este año, la UDYCO detenía a otra pareja con 219 kilos de hachís. Ese coche también fue preparado en una de las viviendas registrada por la Policía este pasado martes. El modelo Lancia estaba trucado, de no ser por una ranura que dejaba asomar unos envoltorios de plástico no se habría detectado la mercancía.
El 22 de marzo, la UDYCO detiene a un joven en el Polígono con un Peugeot cargado con 110 kilos de hachís. Ese coche había sido adquirido por la organización y preparado para este pase; se trajo desde La Línea hasta Algeciras para, después, ser embarcado a Ceuta en donde tenía que cargarse con hachís.
El 4 de abril, en pleno embarque portuario, la Policía para un vehículo y lo desmantela ante la vista de quienes, ya en el barco, esperaban para cruzar a Algeciras.
Sus dos ocupantes terminan detenidos, llevaban 162 kilos de hachís en el coche metidos en bolsas envasadas al vacío. Ese vehículo había sido preparado en las viviendas que registró la UDYCO esta semana. En el puerto, los pasadores terminaron arrestados.
La UDYCO ha sumado más servicios asociados a esta organización, y no solo usando coches para el pase de drogas. También embarcaciones. El 21 de mayo, en pleno puerto deportivo, se localizaba una trucada con 216 kilos de hachís. Hubo 2 detenidos, pero solo uno entró en prisión.
Por último, el pasado 27 de junio, en Algeciras, los agentes detenían a otros dos pasadores que habían colado 76 kilos de hachís en un coche. Los dos son de Ceuta.
La estructura de la organización

En los registros realizados en Ceuta, Alhaurín de la Torre (Málaga) o La Línea (Cádiz), la Policía encuentra documentación, dinero, droga y objetos para su preparación.
Además de detener a los marcados como cabecillas, coloca los grilletes a 13 personas más y lo hace tanto en Ceuta como en la Península.
Al llamado M.N.Ch. lo señala como autor material y proveedor de la droga, asociándolo con varios de los pases atribuidos a esta organización. Entre sus funciones está la de proveer de droga a los que posteriormente deberían embarcarla.
A su hermano, también detenido en la operación e identificado como H.Ch., se le asocia con el rol de proveedor, lanzadera (ir delante del coche cargado) y preparador de la sustancia que se va a transportar. Hace además labores de contravigilancia, controlando la presencia policial en los puntos por donde va a pasar el vehículo con hachís. Se encarga de introducir un coche previamente trastocado para adaptarle dobles fondos desde Marruecos a Ceuta, por el paso del Tarajal.
A.T. es quien prepara la sustancia estupefaciente para la organización, metiéndola en los dobles fondos habilitados en coches. Es el encargado de mover la droga para la organización y de ocultarla con sistemas que busquen mermar la efectividad policial.
La organización se completa con más detenidos que cooperan en la garantía de la seguridad, como es el caso de S.A., que controlaba que se cumplieran los acuerdos entre los miembros de este grupo.
Entre los detenidos están quienes se dedican a guardar la droga, a proveer de hachís o a custodiar el dinero, financiar los pagos y almacenar los beneficios.
El balance de la ‘Roble’
El balance de lo decomisado en esta operación se traduce en 1.120 kilogramos de hachís, 120 gramos de cocaína, una plantación de marihuana, 50.070 euros en metálico, material electrónico, 11 vehículos de lujo y 6 motocicletas.






