Nos dice la Ciudad que están “muy comprometidos con los animales”. Lo dicen y suena a chiste. También cabrea, porque no se ha visto un ayuntamiento tan pasota con la protección de los animales como este. No votan, por eso pasan de todo. Bueno, salvo cuando nos viene un caso de rabia, como ahora, y empiezan a pensar qué es lo que habrán hecho mal.
En esta ciudad si no es por la acción de voluntarios la situación estaría completamente desmadrada. Gracias a ellos hay gatos que están cuidados, gracias a ellos muchos se salvan de morir en la calle o, si mueren, lo hacen de forma digna.
Gracias a ellos, también, se han recogidos cachorros abandonados en los montes y se ha salvado de una vida aún más perra de la que tienen a muchos canes.
Por eso, que nos digan que están muy comprometidos es para reírse, aunque también para indignarse. Porque indigna que a estas alturas nos hablen de ese compromiso cuando han permitido y siguen permitiendo auténticas salvajadas.
Los que tenemos mascotas, o, mejor dicho, “familia”, llevamos años pensando en qué pasará cuando dejen de estar entre nosotros. Cómo tendremos que despedirnos, quién los llevará al veterinario para no verlos jamás. Llevamos años queriendo tener un crematorio para, al menos, disponer de otra oportunidad en la despedida.
Llevamos el mismo tiempo que el alcalde colocando sus posaderas en el sillón presidencial, el mismo tiempo reclamando sin ser escuchados, el mismo tiempo publicando las auténticas tropelías en las que incurre una Ciudad que ahora dice que está comprometida con los animales.
El discurso político cae por su propio peso y lo tumba cualquier animalista, cualquier voluntario, cualquiera de esas personas que dedican buena parte de sus vidas a no mirar hacia otro lado. Personas que se cansan de pedir ayuda sin que nadie les atienda y por eso mismo son ellas las que protagonizan los rescates y los auxilios.
Ellas, esos hombres y mujeres, sí son comprometidos. No un gobierno que lleva toda una vida en el poder y ha sido un insensible con el bienestar animal y todo lo que le rodea. No nos vengan ahora con compromisos porque hasta la fecha no han hecho ustedes nada.






