La Protectora de Animales de Ceuta ha conseguido que 13 perros viajen a Francia para que tengan una vida digna y un hogar definitivo. Una noticia que debería ser motivo de orgullo colectivo, pero que deja en evidencia la pasividad y la falta de compromiso del Ayuntamiento.
Un traslado de estas características requiere coordinación, medios y voluntad política. Hubiese sido indispensable que la Administración local trabajara codo con codo con la Protectora, porque no hablamos de un caso aislado: son 13 vidas que durante años han esperado una oportunidad que en Ceuta nunca llega. Sin embargo, la Protectora ha tenido que asumir sola todo el proceso, sin instalaciones adecuadas, sin apoyo logístico y con un sinfín de trabas burocráticas.
El trámite del TRACES —indispensable para sacar animales de la ciudad—, las gestiones administrativas y el elevado coste económico han recaído íntegramente sobre los hombros de la Protectora. Facturas altísimas, gestiones interminables y obstáculos que una administración responsable debería facilitar, no entorpecer.
Es inconcebible que en una ciudad que presume de gastar en asuntos que no son de su competencia, se dé la espalda a una labor tan esencial. La Administración debería implicarse al máximo en cada proceso de adopción, y aún más en un caso tan especial como este, en el que se ha conseguido dar salida a un grupo tan numeroso de perros.
Que los animales de Ceuta puedan encontrar un hogar en Francia no ha sido fruto de la suerte, sino de años de esfuerzo, contactos y gestiones de la Protectora, que ha tenido que buscar refugios en la Península como puente hasta el traslado definitivo. Un trabajo titánico que demuestra la voluntad de quienes aman y protegen a los animales, frente a la indiferencia de quienes deberían apoyarles.
Sería deseable que existieran entidades, empresas o incluso particulares dispuestos a colaborar en los gastos, porque son demasiados para que la Protectora los asuma sola. Pero, sobre todo, sería indispensable que el Ayuntamiento dejase de mirar hacia otro lado y se implicara de una vez por todas. Porque la protección animal no puede seguir dependiendo únicamente de la buena voluntad de unos pocos.
Hay que agradecer a voluntarios y anónimos que han colaborado para que este gran proyecto se haya hecho una realidad.






