Todo comenzó en 2010. Sesenta y cinco familias de Ceuta, afincadas en Pasaje Trujillo, fueron testigo de cómo su edifico se inundaba de aguas fecales. Una intervención posterior en diciembre de 2022 resolvió parte del problema. Sin embargo, quedaron daños pendientes de arreglar que, a agosto de 2025, causan estragos.
Los vecinos del bloque de viviendas ven cada día como coches, muebles o cajas en los trasteros se ven afectados por las filtraciones. Charcos que campan a sus anchas en las cocheras y humedades que son síntoma de cómo la incidencia afecta al local, producto de una promoción inmobiliaria en Padre Feijoo en el año 2007.
Pedro Hoyos, presidente de la comunidad, reconoce que el escenario actual es mejor comparado con la situación atravesada hace quince años. Al ver la ausencia de progresos y mejoras, en octubre de 2022 denunciaron públicamente los hechos. Lograron una respuesta, pero a medias. La continuidad de los perjuicios ha provocado el hartazgo de los residentes. Plantean dar un paso más y protestar ante las Puertas del Palacio autonómico.
Parches

A modo de remedio ellos mismos se han encargado de colocar una canaleta para tratar de amortiguar las cantidades de aguas que llegan a los bajos de la infraestructura. “Esto está que da vergüenza. Los garajes individuales están fatales”, expresa.
A pesar de las condiciones en la que se encuentran, hacen uso de ellos, no sin ver cómo sus objetos o vehículos se llenan de desperfectos. “Los coches nuevos están todos llenos de cal. Los techos están iguales. Esto es de vergüenza”.
Ilustra la situación con un ejemplo. “No puedo meter cajas de la ropa dentro porque, al final, se apulgara y la tengo que tirar. Se ha caído por la humedad la parte de madera de un mueble que estaba colgado en la pared. Algunos vecinos de forma individual están colocando una tapa en la cubierta”, menciona.
Más allá de estas molestias e impedimentos, temen que la entrada de líquido afecte en demasía a la estructura de base del edificio y que ello derive en un añadido de más trabas al listado de incidentes.
Inicio del problema

Las anomalías que carcomían tejas, suelos en las azoteas y portales fueron trasladadas en una reclamación oficial a Emvicesa en 2010. Debido a la falta de actuaciones, finalmente, en octubre 2022 la comunidad se decantó por hacer públicas sus circunstancias.
Meses más tarde, en diciembre, se personaron operarios para abordar la cuestión. “Reconocieron el defecto e informaron que lo iban a arreglar. Vinieron de manera urgente. Comenzaron a repararlo, pero quedó un problema pendiente”, señala.
“Al avisarles, dijeron lo mirarían. Lo documentaron y tapiaron la zona. Aquí seguimos. Entran aguas fecales desde las viviendas que están detrás”, explica. “Obviamente se nota la mejora, pero siguen produciéndose filtraciones que no son nuestras”.
Cambio de tuberías
Antes de la citada actuación, la zanja donde están las tuberías de saneamiento permanecía al descubierto. La intervención sirvió para sustituirlas por otras. “Hicieron una obra de envergadura. Abrieron toda la calle de atrás. Los tubos estaban rotos”, expone.
“El problema no es de los vecinos. Es del edificio. Es cierto tendrían que haberlo impermeabilizado. Esto no es culpa su culpa. Es un tema ajeno”, remarca. “Están indignados. Como presidente de la comunidad, hago lo que buenamente puedo dentro de mis posibilidades. El Gobierno tampoco nos ayuda”, expresa.
“Contacto con regularidad con varios miembros de la empresa municipal. Hasta ahora, todo son promesas. Esto ya no puede ser. Es un asunto que se ha demorado en el tiempo. La propiedad no está bien. Es un caramelo envenenado”, comenta vecinos afectados de esta promoción de viviendas.






