'Tomar el fresco' continúa siendo una tradición profundamente arraigada en nuestro país, sobre todo en el sur. En el centro de Ceuta no es nada frecuente, pero en algunas barriadas esta costumbre sigue teniendo su arraigo. ¿Quién no ha salido a la calle con una silla para compartir risas, chascarrillos o anécdotas? Los jóvenes de hoy quizás no tanto, pero los de hace 20, 30 o 40 años se acordarán perfectamente.
Choví, la conocida de marca de salsas, ha lanzado una propuesta que busca reivindicar que esta práctica de 'tomar el fresco' sea reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
En Ceuta, en barrios como Zurrón, el Mixto o Miramar, donde el diseño de las calles y la disposición de las viviendas facilita este tipo de encuentros informales, se sigue 'tomando el fresco' en la calle, pero la tradición se está perdiendo con las nuevas generaciones.
Una tradición en riesgo
'Tomar el fresco' no es solo un hábito veraniego para combatir el calor; es también una forma de socialización, transmisión de valores y convivencia intergeneracional. Familias y vecinos sentados en sillas plegables, conversando mientras cae el sol, compartiendo comidas ligeras o simplemente observando la vida pasar.
La candidatura para elevar esta costumbre a la lista del patrimonio inmaterial ha sido impulsada desde varias comunidades autónomas, incluyendo Canarias, Extremadura, Castilla y León y Andalucía, pero ha encontrado eco también en Ceuta y Melilla.
El acto de salir a la calle al atardecer, charlar con los vecinos, compartir confidencias o simplemente disfrutar del aire libre es visto como una práctica resiliente frente al aislamiento social que ha traído consigo la modernidad.
Recogida de firmas para que sea Patrimonio de la Humanidad
Aunque algunas normativas municipales han evolucionado para regular el uso del espacio público en aras de equilibrar la convivencia y el bienestar de todos los vecinos, esta costumbre sigue siendo un pilar fundamental del tejido social local. Por eso, Choví lanza esta iniciativa para reivindicar su valor cultural y emocional, y para asegurar que esta tradición siga viva en nuestras calles.
Así, Choví ha iniciado una recogida de firmas en Change.org para solicitar la protección institucional de 'tomar el fresco'.
Esta práctica comunitaria, que se transmite de generación en generación, cumple con los criterios establecidos por la UNESCO para ser considerada patrimonio cultural: es colectiva, identitaria, dinámica y profundamente humana. La iniciativa de Choví subraya que 'tomar el fresco' es mucho más que sentarse a charlar: es un acto de encuentro, diálogo y vida compartida.







Estamos tontos ?
Es una práctica milenaria que se ha asentado en las barriadas y plazas andalusíes; la mejor forma de socializarse sin necesidad de recargar la batería del móvil.
Estas costumbres aún perduran en muchos pueblos marroquíes, y que por desgracia, en Ceuta, y en general, en nuestro país, se ha perdido: una interacción intergeneracional necesaria para unos tiempos en los que el móvil ha sustituido a las buenas compañías.
Recuerdo en mi niñez a mi madre sentada con sus vecinas en esas noches calurosas, en las que las puertas estaban abiertas de par en par.
Por desgracia, las redes sociales han cambiado nuestras costumbres sociales, nuestra capacidad innata de comunicarnos con los demás, por lo que esta iniciativa debe tener su total proyección y apoyo, en aras de no ir perdiendo parte de nuestro proceso de humanización.