• Contacto
  • Horarios de Barcos by Kikoto
  • Vuelos
  • Sorteo Cruz Roja
  • COPE Ceuta
  • Portal del suscriptor
viernes 17 de abril de 2026   
El Faro de Ceuta
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
No Result
View All Result
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
No Result
View All Result
El Faro de Ceuta
No Result
View All Result

Amor profundo

Por Septem Nostra
02/08/2025 - 08:37
Imágenes de archivo

Compartir en WhatsappCompartir en Facebook

Este artículo está dedicado a una mujer verdadera que disipa los grises y hace que retornen los colores a mi vida.

Más allá del deseo pueril y egoísta, hay un mundo de verdaderas delicias, solo al alcance de las almas iniciadas. Ya que el amor es la mayor fuerza conocida, se refleja físicamente en un cosmos creado por la locura de un Dios profundamente enamorado de su criatura humana. Poderosa energía que todo lo supera y que siempre perdona, esta potencia que se eleva y eleva, estableciendo de la entrega por el otro, el principal axioma, y centro de todo el universo. Hay muchos y variados tipos de amor: el primero y más importante es tenerlo devotamente a nuestro Señor, y luego en cascada descendente al resto de maravillas como son la pareja conyugal, los hijos, la familia, el prójimo, la creación y el propio conocimiento y cultura, hasta al trabajo dedicado pues hay algunos que estamos en alianza misteriosa con una maravillosa vocación. Todo lo que se ama debe serlo profundamente, no quedarse en la superficie y pervertir los sentimientos, hasta que se degraden en materia poco apta e impropia de un ser humano. Si se ama a Dios en primer lugar, y sobre todo lo demás, nuestra vida terrenal estará ordenada en armónica melodía y proyectada hacia la eternidad. Amar de verdad es pasar de las opiniones a los conocimientos, y también de los planteamientos a los hechos. Aquel que ama debe prepararse para sufrir, trabajar y esforzarse, incluso padecer por aquello que persigue, debe transcender a las simplezas y alcanzar el pensamiento complejo como ocurre con aquellos que poseen el milagro de la fe. No es digno de alcanzar las metas elevadas del amor aquel que no ha probado las profundidades del padecimiento, no se desciende a los jardines más profundos, ni tampoco es posible ascender a las montañas más elevadas sin morir al placer inmediato y al egoísmo. No se puede amar sin renunciar a lo momentáneo, que confunde pasión con amor y todo lo ensucia de fango, como voy a respetar al otro si todo lo que deseo es yacer a su lado, no puedo entender al otro sin antes saber quién soy yo. Nadie puede decir que ama la naturaleza sin haber luchado por ella, estudiado y sufrido para entenderla; puede que haya muchos que disfruten de los paseos campestres y de la playa veraniega, pero no necesariamente están en trato amoroso y protegen estos parajes; no se ama a una mascota si no se le da lo que necesita, y se la tiene padeciendo, tan solo ronroneando a su almita con melosas caricias.

"Amar de verdad es pasar de las opiniones a los conocimientos, y también de los planteamientos a los hechos. Aquel que ama debe prepararse para sufrir, trabajar y esforzarse, incluso padecer por aquello que persigue"

La naturaleza para amarla hay que entenderla y comprenderla en su mayor misterio: un regalo del creador para nosotros, su amada criatura. Si la sufrimos con el sudor y los sentimientos, entonces empezamos a amarla, nada que no se padece primero logra ensanchar nuestra alma; los hábitos sin esfuerzo nos dejan indiferentes y mucho nos pervierten, hasta convertirse en vanos y perniciosos vicios. Que decir de la familia y de los amigos, y por supuesto de los enemigos, y hasta de los indiferentes. Hay que luchar por amar hasta al último de ellos, e incluido aquel que en apariencia nos parezca el más deleznable habitante de nuestro mundo. Punto y aparte constituye el amor entre los conyugues, aquellos que se prometen amor eternamente incluso más allá de la muerte. Por todo lo expuesto, y mucho más, dice San Agustín “ama y haz lo que quieras” porque si se posee este sentimiento, se orientará hacia Dios toda la vida. Así que todo lo que hagamos, dependerá de si hemos profundizado en esta fuerza única y divina. Pues así, llegaremos al perdón fácilmente y a comprender que para poder perdonar primero hay que saber amar. El amor en la pareja debiera ser como un ascenso de montaña y un descenso submarino, o mejor una sabia combinación de subidas y descensos. Así los amantes devotos, ascienden la pendiente de sí mismos para conocerse en los esfuerzos cotidianos. Pretenden alcanzar las cumbres del compromiso nupcial. Sin embargo, para profundizarse mutuamente mejor también será deslizarse por el éter marino hasta alcanzar rincones remotos y escondidos ocultos a todas las miradas indecentes. Somos seres nupciales y estamos hechos para la fidelidad entre dos miembros principales y exclusivos, en eso consiste su belleza, justo en el esfuerzo que conlleva. Por eso, un buen noviazgo es un paso imprescindible en la mayoría de los casos. El fin de esta etapa es enamorarse del otro, y viceversa, a través de los sublimes sentimientos para los que fuimos creados, superando lo exclusivamente carnal, y así convertirnos en seres armónicamente completos. Al tener ambas naturalezas (carne y espíritu), cuando nos enlodamos, exclusivamente, con el apetito carnal, empobrecemos nuestro espíritu. De la misma manera, si reprimimos la carne y la maltratamos, el alma se queja, y no alcanza su objetivo en las verdaderas uniones conyugales. A eso Dios y su Santa Iglesia lo llama desorden, no porque el sexo sea malo, todo lo contrario, sino porque se pervierte y mal entiende, convirtiéndolo en simple golosina que intoxica y nos degrada, hundiéndonos en las tinieblas. Con el símil del buceo vamos a hacer una pequeña incursión en esta materia. Sirve de igual manera para cualquier expresión de amor en los seres humanos, en el sentido de poner las dos naturalezas al servicio de la completitud que necesitamos. Así una vocación determinada al conocimiento o la cultura, es algo maravilloso, pero si se encuentra desordenada, puede desencadenar obsesiones que dañen cuerpo y alma.

Imaginemos el progreso en el amor conyugal como un descenso a las profundidades del mar. Un noviazgo sirve entonces para conocerse, y ver si existe o no compatibilidad en las mentes y las almas, por eso conviene apartar la materia sexual que solo introducirá ruido alienante. Dejando claro el compromiso de continencia y castidad mutuo comenzamos el viaje al corazón del mar. Al principio, buceamos en las zonas iluminadas donde el sol luce, y los fondos marinos someros son cálidos y amables, todo es plácido y bonito; fluye sin inconvenientes. Es la primera fase por donde debe empezar a madurar un supuesto amor, y así encontrar las razones para conocer más a una persona y quizá encaminarse hacia un fin mayor. Muchos enamoramientos súbitos y sin sentido deberían detenerse en esta fase y nunca dejarse llevar por las pasiones, usándolas como “excusa necesaria” para conocerse. Una vez superado este momento somero, hay que bajar un poco más hasta el nivel en el que las algas ya se entremezclan con invertebrados marinos llenos de colorido. Las conversaciones deberían enriquecerse con buen sentido, se empiezan a compartir aficiones y la empatía real empieza a desarrollarse, comienzan las buenas o malas señales. En estos momentos, se hace difícil mantener las caretas, y los farsantes y adictos al sexo suelen aparecer muy evidentes. Si todo comenzó con un “me gustas mucho” o “he quedado impactado”, es el momento de salir corriendo y zanjar el intento de noviazgo. Por eso lo más sensato en un creyente católico, es pedirle a nuestro Señor, y las mujeres a María Santísima, que sean ellos los que nos presenten y envíen a la pareja. Si seguimos buceando en esta relación, es que hemos llegado a la zona dominada por los corales y las esponjas, y todo comienza a ser realmente bello y verdadero. Nos acercamos a algo parecido a lo que pudo ser el Jardín del Edén en sus comienzos. Es el momento tanto de las complicidades como de aceptar las sempiternas e inevitables diferencias; no me gusta los chicles pero no importa que a ti te gusten, no soporto el ajo crudo pero me resigno a que lo comas de vez en cuando por el amor que te tengo. Hay que comprender lo obvio: no somos iguales sino complementarios. Los buceos por esta batimetría son como un ascenso a una cumbre inexplorada, ambos argonautas se van ayudando y conociendo, compartiendo sus vivencias y deseando empezar una nueva vida unidos. Disfrutan mucho de sus cosas, y se contentan con el roce de sus manos y con besos furtivos y algún achuchón robados a la atención de los ángeles custodios.

"El amor es la mayor fuerza conocida, se refleja físicamente en un cosmos creado por la locura de un Dios profundamente enamorado de su criatura humana. Poderosa energía que todo lo supera y que siempre perdona, esta potencia que se eleva y eleva, estableciendo de la entrega por el otro, el principal axioma, y centro de todo el universo"

El último escalón, es el compromiso y la ceremonia matrimonial, donde se conocerán plenamente en cuerpo y alma. Ya están en fondos profundos donde la luz es diferente, más dulce y tenue, aquí se esconden a las miradas indiscretas, son los jardines más bellos y coloridos creados por el Altísimo en los vastos océanos del planeta. Será el escenario idóneo para recordar plenamente el paraíso y rememorar a la primera pareja. Llegados a este punto, los novios han dado el salto cuántico. Han superado la carne, dieron la espalda al espíritu del mundo y expulsaron al demonio de su lado. En este momento, se entiende que Dios nos hizo para lo sublime, y eso hace del sexo matrimonial, la mayor expresión del amor conyugal, y donde se produce la total compenetración entre hombre y mujer en esta vida. Por eso, la pareja conyugal debe gozar de un amor exclusivo, aceptando que este mundo temporal es imperfecto, y como somos probados en el amor, siempre se debe luchar para crecer en el sentimiento compartido.

No dejemos que nos roben el tesoro de la sacralidad en el amor los materialistas y los apóstatas. Cuantos infelices van saltando de cama en cama anteponiendo vulgaridad sexual al amor verdadero, mantienen la ficción de que así encontrarán a su pareja ideal. Mientras satanás se ríe por su engaño y se congratula de haber ensuciado algo que debe ser desde la creación, sagrado.

Related Posts

Ceuta registra la llegada de 1.968 inmigrantes en lo que va de año

hace 3 minutos
nace-club-escalada-sin-gravedad-regreso-esencia-roca-2

Nace el Club de Escalada Sin Gravedad, un "regreso a la esencia de la roca"

hace 21 minutos
portada-polaco-optimista-mientras-haya-puntos-todo-posible-vamos-pelear

Polaco, optimista: “Mientras haya puntos todo es posible. Lo vamos a pelear”

hace 38 minutos
sala-hemodinamica-hospital-ingesa-5

Más de 330.000 euros para el mantenimiento del sistema de hemodinámica del Hospital

hace 46 minutos
fundacion-ad-ceuta-estrena-cumbre-social-liga

La Fundación AD Ceuta se estrena en la cumbre social de La Liga

hace 52 minutos
ciudadanos-ciudadania

La Ciudad licita 54 plazas residenciales para personas mayores con atención integral

hace 1 hora
  • Grupo Faro
  • Publicidad
  • Contacto
  • Aviso legal – Protección de datos
  • Política de cookies
  • Política de privacidad
  • Política editorial
  • Términos de uso

Grupo Faro © 2023

No Result
View All Result
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
  • Horarios de barcos by Kikoto

Grupo Faro © 2023

No Result
View All Result
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
  • Horarios de barcos by Kikoto

Grupo Faro © 2023