Una organización criminal dedicada al tráfico de móviles robados ha sido desarticulada en Barcelona tras una compleja operación policial desarrollada por los Mossos d’Esquadra. La red, que operaba principalmente desde el barrio del Raval, tenía conexiones internacionales y enviaba dispositivos sustraídos a Marruecos y China, donde eran revendidos o reutilizados en el mercado negro.
La investigación, que comenzó a principios de 2023 tras varias denuncias de robos, se intensificó cuando las víctimas detectaron la geolocalización de sus teléfonos en direcciones concretas del centro de Barcelona. Esto permitió a los agentes poner en marcha un seguimiento que culminó con 11 registros simultáneos y una veintena de detenciones.
El operativo, calificado como uno de los más importantes en Cataluña en la lucha contra el comercio ilícito de tecnología, permitió incautar 1.022 móviles robados, además de 74 ordenadores, 32 tablets, 15 datáfonos y 43.000 euros en efectivo. Solo el valor estimado de los teléfonos asciende a 400.000 euros.

Robos masivos y estafas digitales
Los dispositivos provenían de hurtos cometidos no solo en Barcelona, sino también en festivales y eventos en ciudades como Sitges, Montmeló, Sevilla o Torrejón de Ardoz. Incluso se localizaron teléfonos robados en Lisboa y Milán. La mayoría de los robos se cometían en zonas de gran afluencia: estaciones de metro, discotecas, terrazas y comercios.
Además del robo físico, los delincuentes ponían en marcha un segundo nivel de estafa: enviaban mensajes fraudulentos a las víctimas haciéndose pasar por servicios legítimos para obtener las contraseñas de acceso a los móviles. Con esos datos, desbloqueaban los dispositivos y accedían a información sensible como tarjetas bancarias, que luego utilizaban para realizar compras en pequeños comercios vinculados a la red.
Los Mossos también identificaron a un grupo de ciberdelincuentes afincado en Sabadell que proporcionaba el software necesario para generar los mensajes falsos. La estafa bancaria total asciende, por ahora, a 25.000 euros.

Un viaje clandestino hasta Marruecos y China
Una vez explotados, los teléfonos seguían dos rutas distintas: los que podían venderse como terminales operativos se enviaban a Marruecos por carretera, mientras que los bloqueados eran enviados por paquetería a Asia, sobre todo a China, donde los investigadores sospechan que se desmontaban para piezas o se reacondicionaban antes de regresar al circuito comercial.
Para facilitar la devolución de los móviles recuperados, los Mossos han identificado ya a 171 propietarios y están trabajando para localizar al resto. En las próximas semanas habilitarán un apartado específico en su web para que los ciudadanos puedan comprobar si su dispositivo se encuentra entre los recuperados.
Esta operación se enmarca dentro del plan Kanpia, diseñado para combatir la reincidencia delictiva en Catalunya. Según datos policiales, se roban una media de 155 móviles al día en la comunidad, y solo en el primer semestre del año se han realizado 1.180 detenciones, casi la mitad en Barcelona.






