La reciente licitación desierta para la instalación de cabinas de control en la nueva terminal marítima de Ceuta no es solo un contratiempo administrativo, sino que se traduce en un fallo estructural que, como destaca el sindicato CEP, compromete la seguridad, la dignidad profesional de los agentes y el buen funcionamiento de un punto fronterizo estratégico.
La denuncia refleja una realidad preocupante: los agentes de la Policía Nacional siguen trabajando en condiciones precarias, sin medios adecuados para realizar controles eficaces. La ausencia de cabinas no es un detalle menor, entendiendo que se trata de espacios esenciales para cumplir funciones críticas como la inspección documental, la vigilancia del embarque y la prevención de incidentes en un entorno de alta sensibilidad.
Este proyecto cuenta con financiación europea, encuadrado en el Programa Operativo FEDER y en línea con normativas internacionales como el Código ISPS, de manera que urge que haya una respuesta efectiva, además de urgencia institucional para reactivar el proceso.
Resulta inaceptable que una ciudad fronteriza como Ceuta, con un flujo constante de pasajeros y vehículos, no disponga de infraestructuras mínimas para sus fuerzas de seguridad. No es solo una cuestión de eficiencia, sino de respeto. Exigir eficacia a quienes carecen de herramientas básicas es una contradicción que erosiona la confianza y pone en riesgo a todos.
Que la seguridad no puede seguir en lista de espera, debe ser argumento suficiente para una rectificación.






