Achraf Hakimi fue uno de los grandes protagonistas de la final de la Champions League celebrada en el Allianz Arena de Múnich, donde el París Saint-Germain (PSG) se impuso con contundencia al Inter de Milán (5-0).
El internacional marroquí abrió el marcador en el minuto 12 ante su exequipo y lo hizo respetuoso, en un gesto que fue muy comentado y valorado tras el encuentro. Nada más anotar, en lugar de celebrarlo con euforia, Hakimi levantó las manos y pidió perdón varias veces a la grada interista, tal y como destaca el diario Marca.
El lateral derecho, que jugó en el Inter durante la temporada 2020-2021, mostró así su aprecio por el club en el que fue clave para conquistar el 'Scudetto' tras más de una década.
Su respetuoso gol, sin embargo, supuso el comienzo de una noche histórica para el PSG, que conquistó la primera Champions de su historia con un festival de fútbol bajo la dirección de Luis Enrique Martínez.
Los goles de Hakimi

El tanto de Hakimi llegó tras una gran acción colectiva iniciada por Vitinha y continuada por Doué, que dejó el balón franco para que el defensor solo tuviera que empujarlo al fondo de la red. Fue su noveno gol esta temporada, a los que hay que sumar 14 asistencias, cifras que hablan de su peso ofensivo pese a su rol como defensor.
Aunque ha marcado goles importantes a lo largo de su carrera, pocos han sido tan especiales —y, al mismo tiempo, tan contenidos— como este. Su reacción tras la diana mostró un lado humano y profesional que fue ampliamente elogiado. En lugar de celebrar frente a los aficionados parisinos, optó por el silencio y el respeto, en un acto que muchos han calificado como ejemplar y profundamente respetuoso.
Del Inter de Milán al PSG

Hakimi llegó al PSG en 2021 precisamente procedente del Inter de Milán, que pagó 68 millones de euros por su fichaje. En su única campaña como jugador nerazzurro disputó 45 encuentros, anotó siete goles y repartió 11 asistencias. Bajo las órdenes de Antonio Conte, fue una pieza fundamental para que el club italiano levantara un título de liga que se le resistía desde hacía once años.
En la previa del encuentro, Hakimi ya había mostrado su afecto por el Inter: “Siempre llevaré al Inter en mi corazón, pero ahora soy jugador del PSG y haré todo lo posible por ganar”, declaró. También añadió que no olvidará “haber vestido esa camiseta y ganado un 'Scudetto', fue una etapa muy importante en mi carrera y tengo grandes recuerdos de Milán”.
El equipo de Luis Enrique levantó su primera Champions

El PSG dominó con autoridad de principio a fin. Tras el gol de Hakimi, el joven Doué firmó un doblete (minutos 20 y 63), mientras que Kvaratskhelia (73’) y Senny Mayulu (86’) completaron una goleada sin precedentes en una final de Copa de Europa. El equipo de Luis Enrique no solo levantó su primera Champions, sino que también certificó un triplete histórico tras conquistar la Ligue 1 y la Copa de Francia.
El planteamiento táctico de Luis Enrique fue impecable. El PSG supo contener los intentos iniciales del Inter y, una vez asentado, hizo gala de su poderío ofensivo con jugadas rápidas y precisas. Dembélé, Doué y Kvaratskhelia desbordaron constantemente, mientras que Vitinha y Fabián Ruiz controlaron el ritmo del encuentro desde el centro del campo.
Por parte del Inter, los intentos de reacción fueron estériles. Ni Thuram ni Barella pudieron encontrar el camino al gol, y la solidez defensiva del PSG impidió cualquier atisbo de remontada. El equipo italiano terminó desbordado y sin respuestas ante el empuje de los franceses.
Madurez, clase y gratitud

El gol de Hakimi, más allá de lo deportivo, quedará como uno de los momentos más simbólicos del partido. No solo por abrir el marcador en una final de Champions, sino por hacerlo de forma tan medida y considerada. En un deporte donde las celebraciones suelen desbordar emociones, su gesto fue interpretado como una muestra de madurez, clase y gratitud hacia su pasado.
Con esta victoria, el PSG inscribe su nombre en la historia del fútbol europeo y demuestra que, más allá del dinero invertido desde 2011, ha sabido construir un equipo sólido, cohesionado y ganador. Y en esa historia, el respetuoso gol de Hakimi ya ocupa un lugar destacado.






