Los desfiles procesionales han llegado a su fin en Ceuta. Lo hicieron ayer con el cortejo del Resucitado, que estuvo marcado por la incertidumbre y la amenaza de la lluvia, que a punto estuvo de lastrar la salida y que obligó a recortar el itinerario y a aligerar el desfile en los últimos compases.
Pese a las inclemencias de los primeros días y la incidencia de ayer, se puede afirmar que la Semana Santa ha tenido el lucimiento que merece después de un año de trabajo intenso por parte de las cofradías de la ciudad. Los ceutíes han arropado a cada una de las hermandades que han podido salir en procesión y, sobre todo, se consolida la presencia de muchos jóvenes en los actos cofrades y en las procesiones.
Por ello, la Ciudad debe seguir avanzando en la promoción de una festividad que conjuga la religiosidad con la cultura popular y que es un reclamo para el turismo. Por ello, toda la sociedad, las administraciones y el sector privado también, tienen que empujar para llevar el sello distintivo que tiene esta celebración a otros puntos del país, una Semana de pasión que puede y debe ir creciendo en los próximos años. Ya hay experiencias en otros puntos de España en los que los sectores de la hostelería, de los alojamientos o el comercio lo tienen marcado en rojo como temportada alta las vacaciones de Semana Santa.
Ceuta tiene el suficiente potencial y atractivo como para sumarse a ese listado de zonas que ven en estos de días de descanso una oportunidad para la promoción de sus valores, de su economía y de su rico patrimonio monumental.






