La idea es que de modo mensual, informó ayer la directora del San Daniel, María Rejano, los alimentos acumulados por los alumnos sean llevados a las diversas asociaciones sociales de Ceuta. “Además del efecto beneficioso que comportará en las familias con más necesidades, con esta campaña pretendemos concienciar al alumnado de que hay muchas familias que no tienen para comer”, explicó Rejano.
Arroz, leche, lentejas, macarrones... Es la breve enumeración que resumiría el listado de viandas que acaban de llenar un caja de un metro y medio cúbico. “Estas las entregaremos a final de marzo”, aclara la directora, que señala con otra breve enumeración las entidades que se verán beneficiadas por la campaña solidaria del San Daniel: Cruz Roja, Cruz Blanca, Cáritas, Banco de Alimentos o Nazareth, entre otros, obtendrán de las familias del San Daniel esa humilde aportación que ayude a la labor caritativa que las asociaciones llevan a cabo entre los núcleos familiares menos desahogadas de la ciudad. “Cada mes iremos a una”, apuntó Rejano al referirse a la frecuencia con la que acudirán a las asociaciones citadas a entregar la comida.
No resulta extraña la iniciativa del claustro del San Daniel si se atiende a la biografía. Durante 25 años, la sede del centro educativo se ubicó en la barriada de Juan XXIII, antes de trasladarse a la actual sede en 2002. “Era un barrio de pescadores”, rememora la directora al mencionar el declive del que fue objeto la pesca ceutí en las últimas décadas. Junto a la depresión pesquera llegó la de las familias del barrio. “Nunca está de más ser solidario y debemos serlo cada día”, argumenta Rejano al fundamentar la campaña. ¿El resultado por el momento? “Yo me estoy quedando maravillada por la respuesta de las familias. Con decirte que en pocos días hemos llenado un contenedor de dimensiones considerables...”, resalta Rejano, que no olvida el deber ético de quienes más tienen: repartir con los que menos disponen.
Cerca de 3.000 personas atendidas en Cáritas de Ceuta
La crisis avanza imparable y ya hay quien la ve disfrazada de plaga y de jinete apocalíptico. Las entidades ceutíes dedicadas a la solidaridad y la caridad no dan abasto. El desempleo rampante arroja datos escalofriantes, que se hacen más crudos al certificar la cantidad de familias que no registran a ninguno de sus miembros con empleo. El incremento de la situaciones familiares de emergencia se acentúa. Lo dicen los datos pero también lo relata la evidencia. Como muestra, un botón, el aportado por Cáritas de Ceuta en su última memoria. En total, en 2010, se auxilió a 2.780 personas repartidas por todas las parroquias. “El trabajo es cada vez mayor”, reconocía el propio administrador de la entidad social, Francisco Parrado. En el desglose de los gastos, cabe destacar los 36.000 euros que se destinaron a recursos de ayuda a personas en una situación de emergencia. La mayor parte de ese dinero, superando incluso el 80%, fue para necesidades en materia de alimentos.






