Punto y final a la ATAM-Macetero, la operación que bajo el sello de la Guardia Civil y la Policía Nacional ha sido determinante para asestar un duro golpe a las organizaciones dedicadas al tráfico de hachís, así como a la corrupción policial.
Este jueves los detenidos en esta última fase (en total son 24) serán puestos a disposición judicial después de que durante más de un año haya existido la protección del secreto de sumario.
Los resultados son importantes, también la ciudadanía ha podido apreciar el despliegue desarrollado para conseguir resultados, pero sin duda merece ser destacada la dificultad con la que han tenido que trabajar tanto guardias civiles como policías para poder investigar a los que tenían marcados como sospechosos.
Los primeros, incluso, con mayor carga, toda vez que estaban controlando los movimientos de un compañero que se movía al margen del deber.
Ahí, los componentes del Servicio de Información de la Guardia Civil han tenido que reforzar su modo de trabajo a sabiendas de que debían investigar a uno de los suyos, con conocimientos por tanto para saber cómo trabaja la Guardia Civil. Las complicaciones existentes aumentaban.
La noche del 10 al 11 de febrero se produjo la fase estelar del operativo que ha culminado con las detenciones de casi todos los buscados. El embarque de sustancias estupefacientes favorecido por la connivencia de una falta de control ha quedado en evidencia, pero se ha conseguido, como se dice popularmente, “hacer limpieza” en una fuerza de seguridad que no merece ser marcada de esta manera.






