Ante las voces críticas, los silencios. Ante las tensiones, trabajo. Y ante los azotes, indiferencia. El Gobierno de España sabía bien cuál era su meta, conseguir que Ceuta por vez primera alcanzara ese hito de disponer de una aduana comercial. Y lo ha conseguido. Este martes se produjo la primera expedición con un vehículo cargado de productos asociados al sector del motor. Bien es cierto que costó su tiempo, pero los inicios son siempre complicados.
Lo importante de haber conseguido la primera expedición comercial no es solo que se haga historia, sino también que los empresarios van a disponer a partir de ahora de una guía, de una especie de hoja de ruta, que tienen que aplicar para poder tener esas relaciones comerciales con el vecino país.
No eran problemas políticos ni diplomáticos. Durante estos meses y aprovechando de manera torticera los dos primeros intentos fracasados, el Gobierno de España ha tenido que sufrir críticas de todo tipo, críticas infundadas que venían incluso a cuestionar la autoridad como país.
Mientras se sucedía ese altavoz de tropelías, se ha estado trabajando por parte de la administración para lograr el objetivo buscado: que por fin Ceuta tuviera su aduana comercial. Se ha conseguido. Así, sin más, a pasos cortos, pero continuados.
Este martes 11 de febrero se marca por tanto un antes y un después en unas relaciones que pueden aportar beneficios para la ciudad ya que recibirá determinados productos muy demandados y a un menor coste.
Habrá que esperar las próximas horas para conocer las primeras valoraciones oficiales, pero, también, las pautas que ahora se van a seguir. Entre ellas, las que tendrán que conocer los empresarios en una reunión con la delegada del Gobierno para que se sepa cómo cruzar, qué requisitos cumplir y cómo lograr que este pequeño avance sea realmente el logro esperado.
El Gobierno de la Ciudad se ha mantenido siempre leal al de España, más aún tratándose de una cuestión de Estado. Una postura inteligente bien alejada de ese tono bronco que no trae nada bueno para los ceutíes.
Toca trabajar, y mucho. Pero también asimilar que la operatividad ejecutada con éxito este martes supone un antes y un después para Ceuta. Se abre un periodo de relaciones que puede ser fructífero, acorde con el respeto entre países.






