El de ayer fue un día del que los servicios de emergencia que trabajan en Ceuta deben sentirse orgullosos. No en vano se coordinó a la perfección el difícil y complejo rescate de un hombre que, tras habersido robado y agredido brutalmente, fue arrojado al fondo de un barranco. Se puso en evidencia que los simulacros, las horas de práctica o los ejercicios tienen su razón de ser y ésta no es otra que la de estar preparados ante cualquier eventualidad. Ayer se demostró en una evacuación complicada y donde las haya y que fue posible gracias a la contribución de todos: Bomberos, voluntarios de Protección Civil, Policía Nacional, Policía Local y 061. A ellos se sumaron además los tres jóvenes militares, que fueron también héroes de esta terrible historia. No sólo dieron el aviso y socorrieron al herido. No lo dejaron solo ni un momento, haciendo valer que ese principio de deber y de servicio al prójimo está muy presente en el Ejército.





