La Semana Santa dice adiós este domingo con el Resucitado. Es un día importante para los cristianos y el final para un periodo que, aunque se ha visto marcado por las lluvias y el mal tiempo, no ha impedido que cada cofradía haya mantenido sus propios actos internos.
Lo importante es el trabajo constante que año tras año llevan a cabo estas entidades. Más allá de que pueda tener lugar una procesión en la que se ha trabajado durante meses y meses, lo que importa es la labor que se hace desde cada Hermandad, que muchas veces peca de ser la gran desconocida ante los demás.
Semana Santa es mucho más que una procesión y la labor cofrade supera esos días de salida y recorrido por las calles que, aun siendo algo esperado y deseado, no es lo único.
Las lluvias han impedido las salidas, pero no las reuniones entre hermanos, la fortaleza de una convivencia que se hace más grande ante estas vicisitudes. La Semana Santa se había preparado con esmero, con amor, con respeto y unión. Lo grande es que son sentimientos que perduran, que están, que prevalecen en las familias que están detrás de cada paso, en los grupos que hacen piña para que no se pierda, para que cada vez sea más grande y genere mayor arraigo en nuestra ciudad.
El ejemplo de amor, de respeto y entrega de todos los que hacen grande esta Semana Santa no puede olvidarse. Esta ahí, vivo, se haya podido procesionar o no.






