Tras dos meses de trabajos, la bóveda número cuatro de las Murallas Reales, está ya casi lista para volver a cumplir su cometido: acoger las piezas de los museos que el espacio impide mostrarlas al público.
Ha sido posible tras una inversión de 45.000 euros, con la que se ha removido la capa que antes cubría la piedra, y se ha sustituido por otra.
Durante estos meses, sobre la piedra desnuda se han aplicado varias capas de diferentes materiales que previenen la humedad, hasta llegar a unos 5 centímetros de grosor. Dos capas de mortero monocapa mezclado con un material antihumedad, una tela de gallinero en medio, y una capa de pintura.
En este almacén se encuentra, aproximadamente, el 30% de los fondos de los museos de Ceuta, que durante este tiempo han tenido que permanecer en otras dependencias. Los trabajos en la bóveda cuatro quedarán finiquitados esta semana, de manera las estanterías podrán volver a llenarse del patrimonio que contenían: entre otros, restos de cerámica, jarrones, huesos, incluso anclas de barcos.
Las obras han sufrido un leve retraso respecto a lo previsto inicialmente, debido a que ha sido necesario reforzar la protección contra las humedades en alguna de las partes de la bóveda más expuesta a esta inclemencia meteorológica.






