Tras entrevistarse con varias personalidades de la cultura en Ceuta, niega que la recuperación de la memoria pretenda una revolución.
De su visita anterior a la ciudad parte la obra ‘Ceuta y Melilla. Historia, representaciones y devenir’, la cual se puede consultar en la Biblioteca Pública. Yves Zurlo, investigador y profesor francés, regresa nueve años después para continuar con sus indagaciones sobre este “laboratorio de convivencia” que, asegura, constituye el enclave español en el norte de África. Como novedad, Zurlo analiza la repercusión de la Ley de Memoria Histórica en la población ceutí y elaborará textos para la exposición que prepara junto a un grupo de jóvenes fotógrafos en Francia.
–¿Por qué ha elegido esta ciudad para su investigación sobre la memoria histórica?
–Pienso que Ceuta es una ciudad marcada por la dictadura y yo quería ver cómo se desarrolla este tema aquí. Consulté al cronista José Luis Gómez Barceló, mi contacto desde la primera visita en 2001, y también a José Antonio Alarcón, director de la Biblioteca Municipal, y entre ambos me facilitaron las personas que me podrían informar sobre esta cuestión. Por ejemplo, me encontré con el historiador Francisco Sánchez, que me ha hablado mucho y muy bien de la memoria histórica, como el senador Nicolás Cucurull o José María Campos, entre otros. Finalmente, con todas estas entrevistas, tengo una idea más precisa de lo que piensa la gente. Lo que más llama mi atención es este consenso sobre hablar del pasado, pero sin abrir nuevas heridas porque el pasado, pasado está.
–¿Qué opinia de la retirada de símbolos franquistas del ámbito público?
–Se podría haber quedado como un elemento de memoria de modo explicativo. La historia no se borra y en vez de retirarlos o quitarlos completamente, yo optaría por dejarlos como una explicación. Porque la historia hay que asumirla con los buenos aspectos y los malos, me parece, para el conocimiento de los jóvenes. Sánchez me recomendó que fuera al cementerio para ver la fosa común de Santa Catalina y otros sitios como el monumento del Llano Amarillo, Los pies de Franco y el Mástil de Cañonero Dato, en el Mirador de San Antonio. Ya había visto estos puntos en 2001, pero lo que más me ha interesado es que para los ceutíes no es un tema polémico. Todos están más o menos de acuerdo en que no hay que abrir nuevas heridas. Sí hay que reconocer y devolver la dignidad y a los fusilados, a quienes lo han padecido... Pero nada más. No se trata de hacer una revolución o cosas así.
–¿Qué valoración hace de que decidan juzgar al magistrado Baltasar Garzón por intentar investigar los crímenes franquistas?
–He seguido el caso del juez Garzón y me parece, desde mi punto de vista como ciudadano francés, normal su trabajo de investigación. Que la Justicia española se lo impida no me parece lógico.
–En su país, ¿se desarrolla algún proceso de recuperación similiar?
– Yo lo siento como diferente porque allí existen muchas asociaciones de hijos y nietos de republicanos: tienen el aniversario de 1939; se ha hablado mucho, hubo coloquios y otras actividades. Para ellos es una forma de devolver la dignidad a esta gente.
–¿Ha generado crispación en Francia?
–No hay confrontación como aquí. He notado que es un tema que se utilizó políticamente más que realmente para la memoria, pero era necesaria una Ley al respecto.
–Nicolás Sarkozy obligó en 2007 a leer la carta de un joven militante comunista en los centros escolares, ¿se entiende como una forma de reivindicar la memoria histórica?
–Eso se ha discutido en Francia bastante. Que Sarkozy haga leer el texto de un comunista supone más un tema de recuperación política. Finalmente, no sé si se hace en los institutos pero podría relacionarse con la recuperación de la memoria histórica, ¿por qué no? En Francia los docentes, y yo lo soy en un instituto, lo pensaron más como una recuperación política que como una voluntad de dar a conocer a los jóvenes lo que ha pasado y aquello que no tiene que repetirse.
Convivencia y fracaso escolar
“Antes me parecía una esperanza y he notado que no ha cambiado mucho”, reflexionó Zurlo comparando las impresiones relativas a la convivencia recabadas en 2001 con las actuales. El galo se reunió también con miembros de la coalición ‘Caballas’ para determinar “si la convivencia es un eslogan o una realidad”, una discusión de la que, asegura, “no ha sacado muchas ideas” pero subrayó que todos coinciden en la “incidencia del fracaso escolar” como uno de los problemas “más importantes junto a la vivienda y la lengua, los cuales impiden una “mayor convivencia por el momento”. “José María Campos me dijo que se debería hacer un plan estructurado para ayudar a la integración y mejorar las viviendas de los barrios periféricos, me pareció que tiene las ideas bastante claras, muy humanas de este proceso de integración”, concluyó Zurlo.






