Después de dos días de avalancha generalizada de subsaharianos en aguas del Estrecho, parece que la normalidad ha vuelto y en la jornada de ayer nuevamente Marruecos comenzó a vigilar sus costas, tanto con la Gendarmería como con la Marina Real.
De esta manera, nuevamente, la salida de inmigrantes se ha convertido en un verdadero problema para los subsaharianos. Casi mil trescientos han llegado a Tarifa en menos de cuarenta y ocho horas. Lo que si es cierto es que Marruecos, por las razones que seguramente conoceremos en unos días, ha estado mirando hacia otro lado y que las gestiones efectuadas por parte del Ministerio del Interior español han dado sus frutos y todo ha vuelto a la normalidad. Una normalidad donde la ayuda por parte de Marruecos ha sido muy importante en el control de la inmigración clandestina en los últimos años y alguna situación de divergencia ha debido producir estas diferencias. Por lo tanto, confiemos en las aguas han vuelto a su cauce y que el entendimiento entre los dos países sea la norma a seguir porque, en definitiva, es un beneficio para todos.





