El presidente Vivas reconoció durante su discurso del Día de Ceuta que “aún quedan muchas cosas por hacer, tenemos muchas asignaturas pendientes”. Era una especial alusión al tema del paro, “un drama, especialmente acusado en el caso de nuestros jóvenes”. Y puso hincapié en que es un problema estructural y que salvo en el caso de la ciudad hermana de Melilla “no existe ninguna otra parte del territorio nacional en la que concurren, a la vez, tantos condicionantes y dificultades para el desarrollo económico y la creación de empleo”.
Dijo que a pesar de la “reconocida dificultad, no puede convertirse en pasividad o resignación, no nos lo podemos permitir. Necesitamos todas las manos, todas las ideas, todas las voluntades, todas las luces para ponerlas al servicio de la causa del empleo”. Uno de los caminos a emplear, desde su punto de vista, es perseverar en una serie de actuaciones en los que existe un alto grado de consenso: mantenimiento del músculo de las administraciones públicas, la mejora de la conectividad y de las comunicaciones con el entorno, la defensa de las peculiaridades fiscales, el fomento del emprendimiento, la apuesta por la formación y la lucha contra el fraude en cualquier de sus manifestaciones. Pero quiso enviar un mensaje directo a los jóvenes al señalarles que “en el aprendizaje y en el esfuerzo está la llave para abrir las puertas del porvenir y de las oportunidades”.
En la celebración del Día de Ceuta no podía faltar una mención al Estatuto de Autonomía en el discurso del presidente Vivas: “que procura la mejora de las condiciones de vida de los ceutíes, en igualdad con el resto de los españoles y al amparo del principio de solidaridad que recoge nuestra Constitución. Desde esta perspectiva, un hecho resulta revelador: la aprobación y desarrollo del Estatuto de Autonomía coincide con el periodo de nuestra historia reciente de mayor inversión pública y de más capacidad financiera de nuestra hacienda, lo que se ha traducido en avances sustanciales en la calidad de los servicios públicos esenciales, en la ampliación de la red de protección social, en la renovación y modernización de la trama urbana y en la consolidación y perfeccionamiento de nuestro régimen económico y fiscal especial”.
De todas maneras, reconoció con posterioridad que no sólo había sido el Estatuto de Autonomía el único factor a tener en cuenta en el referido proceso de avance, pero “sí uno muy importante, el rango autonómico nos ha propiciado una mayor presencial institucional y más ágil interlocución con quien finalmente decide la asignación de recursos sobre las distintas administraciones territoriales”.
Vivas no podía dejar pasar en este discurso su comparativa de Ceuta y de la convivencia de nuestra ciudad: “Esta tierra que fascina por su variedad, por su diversidad: entre dos mares, entre dos vientos, entre dos continentes, entre la playa y el monte; también en el paisaje humano: diferentes credos, culturas y razas. Pero que, sobre todo, fascina por ser una especie de taller para la fusión, el encuentro y el abrazo; fusión y encuentro entre el Mediterráneo y el Atlántico, el levante y el poniente, oriente y occidente, Europa y África, el norte y el sur; fusión y encuentro entre personas de diferentes credos y razas que, en un reducido espacio, hemos aprendido, y estamos dispuestos, a vivir compartiendo, a base de roce, respeto y afecto: la convivencia en nuestra ciudad, a la vez realidad, reto, necesidad, virtud y rasgo de personalidad. Sus protagonistas, los ceutíes; sus enemigos, la incomunicación, los prejuicios, los resentimientos, la división entre ellos y nosotros, el miedo; sus fortalezas, la altura de miras, la buena voluntad, la generosidad; mucha generosidad, por parte de todos, pero, de manera muy especial, por parte de quienes ejercemos responsabilidades públicas. Todas las ramas del árbol de nuestra sociedad son necesarias y queridas; todas soportadas por un tronco común que para mantenerse en pie, debe seguir alimentándose de la vigorosa savia de la unidad: una misma ley, igual para todos, sin reservas de impunidad; un mismo espíritu, el de la concordia; y una misma y única nación, España, la patria común e indivisible de todos los españoles”.
Sentimientos
También dijo que Ceuta “vive por y para España. Un sentimiento patriótico que no se oculta, se respira y palpa en el ambiente...”. Defendió que nuestra ciudad tiene siempre una permanente vocación de “servir y defender a España, para lo que sea menester y cualquiera que sea el precio: desde siempre como centinela, baluarte y atalaya, ahora también, y de manera muy significada, como frontera sur de Europa en África”.
Las últimas palabras del presidente Juan Vivas para finalizar el discurso institucional del Día de Ceuta fueron para recordar que tenía como compromiso el defender los tres pilares en los que se sustenta nuestro modo de vida y de convivencia: los valores constitucionales, el Estatuto de Autonomía y el acervo europeo”.
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