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La hermana de la enfermera que fue agredida por un individuo que pudo darse a la fuga desliga los hechos de un ataque por su profesión
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“Le podía haber tocado a cualquier otra persona”, expone
“Psicológicamente está muy mal, vio que en un momento se le iba la vida porque esa persona iba con la intención de hacerle un daño mortal. Ha sido un susto muy grande para todos, para ella y para toda la familia”. Quien habla es la hermana de la enfermera que resultó agredida en la mañana del sábado cuando acudía a una asistencia domiciliaria en la avenida Reyes Católicos. No obstante deja claro que no consideran que esta agresión haya sido motivada por la profesión de la afectada. “Le podía haber tocado a cualquier persona. Ella estaba ahí y esta persona le atacó, pero no porque fuera enfermera porque no le conocía de nada”, añade en declaraciones a El Faro. La Policía Nacional, en cuya sede se interpuso denuncia por lo ocurrido el mismo día de la agresión, abrirá la oportuna investigación para dar con el autor de estos hechos, un hombre de más de 30 años, de complexión fuerte, que no tenía aspecto de ser español por sus rasgos y que iba bien vestido. Lo que tiene claro la afectada es que su objetivo era atacar y hacer daño en ese ataque, sin que nadie acierte a encontrar una explicación de los motivos. “Hubo un momento en que mi hermana perdió la fuerza, se veía ya sin vida. Igual él pensó que la había matado y por eso la dejó y huyó. No lo sabemos, no encontramos otra explicación”, reseña, intentando, 48 horas después, buscar una explicación a un modo de proceder cuando menos extraño. “Ha sido un susto muy grande para todos. Mi hermana está dolorida porque la presión que le hizo en el cuello fue muy fuerte. Ayer tuvo que acudir al Hospital para que le pusieran un calmante porque le duele el cuello, los brazos de forcejear, la mandíbula... pero además está muy mal por lo ocurrido”, explica. La historia de este suceso que ahora intentará ser resuelto por el CNP comienza a las 8.40 del sábado, cuando la víctima acudía junto a una compañera al domicilio de un paciente en avenida Reyes Católicos. La compañera se quedó en la calle ya que no había hueco para estacionar. “Mi hermana no llevaba siquiera el bolso, solo la jeringuilla para poner la inyección, lo necesario para lo que tenía que hacer... Iba a tardar solo unos minutos”, explica. Cuando la víctima fue a entrar en el portal vio una sombra, que resultó ser la de su agresor. “Estaba este hombre dentro, pero mi hermana pensó que era alguien de un piso que se marchaba. Ella entró en el ascensor y no reparó más en él”. Tras cumplir con su servicio, la víctima bajó y se topó con esta misma persona aún dentro, mirando los buzones. “Ya le extrañó verlo ahí, pero no pensó que fuera a ocurrir algo. Fue perderle de vista para salir y este hombre le enganchó de un brazo y del cuello. Mi hermana cayó sobre él al suelo, y este se pudo dar la vuelta y agarrarle con las dos manos apretándole”, explica la familiar. “Ha sido horroroso, nos cuenta que pensaba que se acababa todo, que se quedaba sin vida. Fue ahí cuando la soltó. Mi hermana dijo ‘por favor, por favor’... sentía que se iba y él entonces la soltó”, añade. Sin encontrar explicación al suceso, menos aún entienden por qué al marcharse del lugar y dejar a su hermana en el suelo, acertó a limpiar el pomo de la puerta con su camisa, como si quisiera quitar cualquier tipo de huella. La víctima pidió auxilio y los vecinos y su propia compañera acudieron a ayudarla, mientras el agresor corría adentrándose por los callejones de El Gallo. Aunque posteriormente llegó la Policía y los vecinos intentaron dar con su paradero, no lo consiguieron. Había escapado del lugar. La hermana de la víctima considera, como esta, que el comportamiento del agresor es no solo “raro” sino que también “fortuito”. “No tiene nada que ver con que mi hermana sea enfermera. Buscaba hacer daño, le tocó a ella pero podía habérselo hecho a cualquier otra persona”. Está claro que “ha vuelto a nacer”, porque “gracias a Dios no ha llegado a mayores”. Ahora confían en que la Policía identifique al autor y lo detenga.
Reacciones
Sindicatos. Han denunciado lo ocurrido
Aunque la familia entiende que la agresión nada tiene que ver con la profesión de enfermera, los sindicatos se han unido a la hora de poner en evidencia la falta de seguridad que afecta al ámbito sanitario, sobre todo en las asistencias domiciliarias. La agresión, eso sí, se produjo en momento de trabajo de la víctima.
Inseguridad. Le puede pasar a cualquiera
Los familiares de la víctima denuncian que hechos de este tipo le pueden suceder a cualquiera, más aún en barriadas en donde hay más abandono por falta de alumbrado público o por portones más a oscuras. Así también llaman la atención sobre la presencia de personas en la calle de los que no se sabe ni su procedencia.
Investigación. Actuación en marcha tras la denuncia
La víctima obró con celeridad, acudiendo al Hospital en donde le atendieron y extendieron el parte de lesiones para, después, presentar denuncia en la Jefatura Superior para que así la Policía pueda emprender la investigación que dé con el autor de esta agresión. Todavía no se ha llevado a cabo el reconocimiento fotográfico del delincuente.






