La denuncia a Julio Iglesias por presunta agresión sexual y trata de seres humanos de dos antiguas empleadas domésticas abre un debate social, político e ideológico que muestra sin tapujos el doble rasero y la poca vergüenza de personas y organizaciones que no deberían posicionarse, incluso poner en duda la veracidad de las mujeres supuestamente agredidas.
El cantante español, que ama a este país sobre todas las cosas, pero tributa en otro, no ha destacado precisamente por respetar a las mujeres, más bien se ha sobrepasado con alguna sin su consentimiento.
Mujeres como la periodista chilena Pilar Cox, que tuvo que soportar un beso en la boca no deseado del elemento en cuestión.
La imagen de esta agresión sexual -antes no se llamaba así, ni tenía nombre, más bien era una gracieta del machote- la hemos podido ver en distintas cadenas y se aprecia como la periodista intenta evitarlo. Hablamos de una periodista, casada, con hijos, que como ha manifestado: “Me sentí casi hasta infiel, por mi familia y mi marido, me sentí ultrajada”.
Una periodista violentada que nada pudo hacer ante un cantante del “prestigio” de Julio Iglesias.
"El cantante español, que ama a este país sobre todas las cosas, pero tributa en otro, no ha destacado precisamente por respetar a las mujeres, más bien se ha sobrepasado con alguna sin su consentimiento"
Muchos años después dos mujeres del servicio doméstico de Julio Iglesias denuncian unos hechos y todavía hay quien se atreve a cuestionar por qué no denunciaron antes. Nada dicen de que esas mujeres eran muy vulnerables por su precariedad económica y por la realidad social en la que vivían y que tenían que enfrentarse al poder de un multimillonario.
Tampoco denunció Pilar Cox y era una mujer en una mejor posición social y económica que las denunciantes.
Habrá que esperar para saber qué hay de cierto o no en la denuncia, pero cuestionar el motivo de la tardanza es temerario.
El beso forzado a la periodista Pilar Cox no tenía nombre, pero ahora se llama agresión sexual, como bien sabe nuestro besucón mas popular Luis Rubiales -él lo llamó piquito- pero la Audiencia Nacional sentenció que era una agresión sexual por un beso no consentido.
Efectivamente eso fue lo que hizo Julio Iglesias, dio un beso no consentido a una periodista ante la mirada de millones de personas.
Hablaba sobre el debate y posicionamiento político tras la denuncia y efectivamente los partidos progresistas insisten en dar crédito a la denuncia, aunque hay que esperar a la respuesta judicial; mientras los conservadores llaman a la prudencia y el respeto al principio de presunción de inocencia, recordando que una denuncia no equivale a una condena y que el relato mediático puede dañar la reputación del acusado y VOX, como siempre, va más allá y piensa que al gobierno solo lo interesa hablar de este tipo de cosas para que no se hable de la corrupción política.
Julio Iglesias tiene una canción que se llama “la vida sigue igual” y efectivamente casi todo sigue igual, porque los partidos políticos se han posicionado como se esperaba y, con casi toda seguridad, la denuncia se eternizara de juzgado en juzgado, pero las nuevas leyes permiten que las mujeres puedan denunciar los presuntos abusos a las que pueden ser sometidas.
La vida sigue casi igual, pero no igual. Hemos avanzado.






