El PSOE exige a la Ciudad que adopte medidas urgentes para terminar con lo que viene a ser el sustituto de aquel mítico vertedero enraizado en Santa Catalina que daba la peor nota de color a la llegada a Ceuta. El de Arcos Quebrados se limpia y se vuelve a llenar. Las medidas que se adoptan son meros parches, pero las tintas hay que cargarlas no solo en una dirección.
La administración local tiene responsabilidad, y mucha, en lo sucia que está Ceuta, porque mira que lo está.
Decidió municipalizar el servicio creando un engendro llamado Servilimpce que ha heredado todos los males de Trace y que está en continuo pie de guerra. No funciona como debiera y eso terminará pasándole factura al Ayuntamiento.
Pero ahora no hablamos de esa limpieza, sino de la necesaria en Arcos Quebrados. El PSOE afea a la Ciudad que siga sucio, pero debe tener amplitud de miras para abordar este asunto con mayor seriedad que una pataleta verbal recogida en papel.
En Arcos Quebrados se juntan muchos factores. Faltan infraestructuras, no hay servicios suficientes y existen zonas en donde se permite que la privacidad de las parcelas dé pie a un grave problema de salud pública.
La culpa de ese vertedero la puede tener en parte la administración local por no reaccionar con soluciones más allá de parcheos, por no saber orientar sus sanciones hacia el punto adecuado para cortar el origen del problema. Siempre ha sido una blanda y así seguimos arrastrando situaciones tan insalubres como esta.
Pero además de la Ciudad hay una gran responsabilidad de otras administraciones que tienen medios suficientes como para resolver los problemas derivados de propiedades en las que lo público no se puede meter porque hay una privacidad que pesa, sin que se puedan adoptar medidas correctoras urgentes como sucede en este caso.
Arcos Quebrados será otro Santa Catalina por la inacción de la Ciudad y de muchos más. Al tiempo.







La administración es una blanda porque después viene la acusaciones de racismo si se les multa.
Pero es al contrario lo racista es no sancionar y tratar a toda una población al margen del sistema establecido, que básicamente es lo que ha ocurrido con en todo el Príncipe, permitiendo construir donde fuera y como fuera.