“Siempre tendremos que morir de algo, pero ya se ha perdido la cuenta de los seres humanos muertos de las peores maneras que las personas han sido capaces de inventar. Una de ellas, la más criminal, la más absurda, la que más ofende a la simple razón, es aquella que desde el principio de los tiempos y de las civilizaciones manda matar en nombre de Dios” (José Saramago)
La guerra de EE.UU e Israel contra Irán (ataque preventivo para los amigos) está tomando dimensiones verdaderamente dantescas. Por otro lado, nada que no se hubiese anticipado por parte de los especialistas en la materia, o por simples observadores que sepan leer.
Reventando cualquier esbozo de derecho internacional, el fuego devastador americanoisraelí cae sobre Teherán para que todos, al unísono, den por finiquitado el criminal régimen de los ayatolás y su sistema militar sin prever un posible mañana, algo fundamental en diplomacia. Pero no, ni una cosa ni la otra. Ni se tiene una mínima visión de alcance ni Irán cae en el minuto Ø.
Irán responde con contundencia e incendia al resto de los países del Golfo Pérsico, poniendo en riesgo la economía de la zona, es decir, haciendo peligrar la economía mundial. Además, Irán ejerce un control severo sobre el Estrecho de Ormuz, lugar por donde transita todo el petróleo mundial. Ya me lo dirá en 10 días cuando echar gasolina sea un lujo.
Por si fuera poco, y al mismo tiempo, Israel ocupa un sur del Líbano a las órdenes de la banda armada (¿ejército irregular?) Hezbolá, uno de los brazos armados de Irán. Sí, lo sabemos, en esa zona nada es fácil de explicar. Pero si le explicamos que quienes mueren en todas estas guerras son los civiles inocentes de siempre, seguro que lo entiende.
Pero eso no es todo. La primera evidencia es que Irán no es Venezuela, ni mucho menos. Los persas, con medios menos costosos como los drones, que cuestan 50.000 dólares, están dejando en evidencia a todo el carísimo sistema de defensa estadounidense.
El patio se pone feo, la victoria se hace incierta, las bases MAGA se cabrean por las pérdidas del Ejército de los USA y entonces, Trump Imperator hace lo que todos los de su calaña en estos casos: apela a Dios todopoderoso que, como bien se sabe, está de su lado. Planazo.
Por otra parte, esto es exactamente idéntico a lo que dicen y hacen los iraníes. Choses de la vie. Sin embargo, mientras que se le puede pedir a un régimen teocrático un mínimo de coherencia laica, es lógico. Asqueroso, pero coherente. Condenable hasta el fin de los tiempos, pero su fondo de comercio está en otra parte, y si no que se lo digan a las mujeres asesinadas, a los homosexuales colgados, a los disconformes brutalmente represaliados o a la oposición fusilada.
Ahora bien, de la mal llamada “Primera Democracia” se espera otra cosa. Pues no, con el “God bless America” lo arreglamos todo y bombarderos palante. ¿No se lo cree? Veamos.
Hace pocos días, cual un mesías cruzando el Jordán desde el Despacho Oval, Trump Imperator se hace hacer un selfie rodeado de más de una decena de pastores evangélicos y de capitostes religiosos estadounidenses (ver foto). La reunión pastoral no es otra cosa que un rezo colectivo para que Dios lo proteja en esta guerra. La primera apreciación es que este montaje parece cuanto menos curioso cuando se sabe que el argumento del ataque a Irán es liberar a ese país del fanatismo religioso. Usted ya me dirá…
Pero, ¿esto es un momento repentino de revelación mística del Presidente de los USA que se ha encontrado con el Creador en el ala oeste de la Casa Blanca? Pues no, ese tema no es repentino y se llama Paula White. Esta buena señora, pastora evangelista y telepredicadora de mucho éxito, no sólo es la consejera espiritual de Trump Imperator desde hace mucho tiempo, sino que desde 2005 está a la cabeza del Departamento de la fe, un organismo de Casa Blanca encargado de las relaciones con las organizaciones religiosas.
Paula White, la que afirma que “decirle no a Trump [Imperator] es decirle no a Dios” (nada menos), representa una corriente muy importante entre los cristianos evangélicos: el sionismo cristiano. Tal cual.
¿Y ya está? Más quisiera.
Esta visión de la religión cristiana evangélica (atención, llegan curvas) se basa en la creencia mística de “El Fin de los Tiempos” según la cual se debe, sin falla alguna, apoyar a Israel porque esto permitirá el retorno de Dios a la Tierra. Pero no, eso no es todo. Lo que subyace de esta “pía corriente” es la creencia en el “Dios vengador” del Antiguo Testamento que debe librar la batalla final que, a la postre, nos traerá el Reino de Dios durante 1000 años. Como Hitler, pero del lado de los buenos, claro. Nada que objetar en torno al cuerpo de la argumentación, genial todo (nótese la ácida ironía, lo digo por los despistados). Seguro que ya le va siguiendo la pista al tema.
Apunte necesario en torno a estos “sionistas cristianos”: los judíos no son sus aliados, son meros instrumentos y su retorno a Israel es el mal necesario para alcanzar el Apocalipsis, no un fin. Es más, según estos sionistas de cruz en ristre, en el momento supremo, los judíos deberán convertirse al cristianismo o morir. Lo de “aliados de Israel” tampoco lo acabamos de ver del todo en estos evangélicos.
El caso es que ahora se entiende mejor toda la parafernalia de justificaciones místicas y apocalípticas de la comunicación de la Casa Blanca desde el inicio de los bombardeos en Irán. Pero por si esto aún no fuese suficiente, seguimos con esta locura según Trump. Así, muchos soldados reportan que sus jefes los arengan diciendo que “Trump Imperator ha sido ungido por Jesucristo para encender el fuego en Irán y provocar el Armagedón en la Tierra”.
Lo cierto es que no nos podemos quejar, ahora tenemos a un presidente de los EE.UU mutado en Capitán América vengador convencido de ser el enviado de Dios, y que se halla situado en el centro neurálgico de la primera potencia mundial. No sólo eso, sino que Trump Imperator y los iluminados que lo jalean están todos convencidos de que el dueño de muchos campos de golf va a librar la batalla final contra el mal. ¿Qué coño puede salir mal?
Mi Mañica preferida siempre aludía, en estos casos, al inmortal guionista francés Michel Audiard cuando dice “los gilipollas se atreven a cualquier cosa y es precisamente por eso a lo que se les reconoce fácilmente”.
Una cosa más:
¿Se imaginan a Pedro Sánchez en la Moncloa clamando que es enviado de Dios en la Tierra? Y entonces ¿por qué no sólo nos parece lógico que eso sí pase allende el Atlántico, sino que incluso defendemos a Trump Imperator a capa y espada como el último Vengador ante las hordas del maléfico?
Una vez más, la reflexión es suya.






