La llegada de inmigrantes a las playas de Ceuta está tan normalizada que los bañistas siguen tostándose al sol y disfrutando de sus charlas en la orilla mientras la Guardia Civil trata de persuadir a un sin papeles para lograr interceptarlo.
Ha ocurrido este miércoles en Fuente Caballos, aunque la escena no es anecdótica sino más común de lo que se pueda pensar.
“¡Venga, ven pa’ acá!”, le grita un agente de la Guardia Civil desde la unidad del Servicio Marítimo. El joven evita atender la orden e intenta, ya casi llegando a la orilla, que lo intercepten sin éxito.
Al final la Benemérita dio con él para identificarlo e iniciar el protocolo en materia migratoria, mientras seguía el rastreo por el lugar en busca de otro joven que también entró a nado.
Los usuarios de esta playa seguían disfrutando de la jornada de calor: tumbados al sol o manteniendo una charla que no fue interrumpida en ningún momento por las labores de la Guardia Civil o los intentos por evitarla del propio inmigrante.
Las escenas de jóvenes llegando a distintos puntos de las costas de Ceuta enfundados en trajes de neopreno, con flotadores o en pequeñas balsas están a la orden del día, más en verano, cuando el repunte migratorio se deja notar en nuestra ciudad.
Por eso, lo que en cualquier otro lugar puede parecer extraño, aquí no lo es tanto. La jornada de verano, de sol y playa, continúa sin que las charlas del momento o el intento por captar los rayos de sol se vayan al traste.
Precisamente, este miércoles el Ministerio del Interior daba a conocer la estadística de entradas de inmigrantes en Ceuta en los primeros 15 días de julio.
Son un total de 129 los que han llegado bordeando los espigones o saltando la valla. Esas estadísticas no recogen los intentos de quienes, nada más alcanzar las costas, emprenden la huida.
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