La Ciudad se ha comprometido a poner un vigilante tras visitar el lugar y promete atender el resto de reivindicaciones vecinales
El inicio de las obras de la nueva residencia de mayores de Santo Ángel es una buena noticia para todos aunque empaña el quehacer cotidiano de los habitantes de la zona que rodea la parcela. “No queremos que no se lleve a cabo la obra ni tenemos nada en su contra, eso que quede claro, pero queremos que se controle porque la carretera se ha convertido en una zona de tránsito peligrosa al no existir visibilidad y ocupar los camiones parte de la otra calzada o incluso porque la arena que dejan en la calzada hace que el coche derrape, cuánto más cuando comience la época de lluvias y empiece a haber barro”, explica el presidente del residencial Valdeaguas, Javier Parrado. En la tarde de ayer, tras manifestar las quejas a la Ciudad, la responsable de Presidencia, Yolanda Bel, envió a un asesor que se comprometió a que desde hoy mismo una persona controlará el tráfico en la zona de la curva y que además atenderá las reivindicaciones vecinales planteadas. Una de ellas, la del cuidado de la zona del llano del monolito, que estaba cerrado y los camiones abrieron provocando que los coches y los chavales hagan allí botellón y la zona se haya convertido “en un vertedero”. La Ciudad se ha comprometido a adecentarla y a cuidar que el tráfico recobre la normalidad y deje de ser peligroso.





