Lo que comenzó como una rutina de entrenamiento acabó convirtiéndose en un día gris para un usuario del gimnasio Díaz-Flor, en Ceuta. El afectado ha denunciado públicamente el robo de su mochila dentro de las instalaciones deportivas y la falta de respuestas por parte del Instituto Ceutí de Deportes (ICD), organismo responsable de la gestión del pabellón.
El incidente ocurrió el pasado lunes 20 de octubre, durante el turno de acceso al gimnasio comprendido entre las 19:00 y las 20:00 horas. Según relata el afectado, llegó a las instalaciones alrededor de las 18:50 horas para su sesión habitual, pero a las 19:40 horas se percató de que su mochila había desaparecido.
“Me di cuenta de que se habían llevado la mochila entera, con toda la documentación, dinero, las gafas, tarjetas bancarias, las llaves de casa… todo”, ha explicado el usuario en una conversación con este medio.
De inmediato, alertó al monitor de la sala, con quien realizó una búsqueda rápida por los alrededores sin éxito. Acto seguido, bajó a la recepción para informar del robo y fue entonces cuando observó que el pabellón cuenta con cámaras de videovigilancia.
Sin embargo, su sorpresa fue mayúscula al comprobar que dichos dispositivos no estaban operativos.
El afectado dio aviso a la Policía, personándose en el lugar. Posteriormente, acudió a la comisaría para interponer la denuncia formal. “A los dos días me llamaron y me confirmaron que las cámaras del pabellón no funcionaban”, ha asegurado.
La propia Policía, según su testimonio, le habría informado de que no era la primera vez que se encontraban con esta situación.
“Me dijeron que no es la primera vez que piden las grabaciones y les dicen lo mismo, que las cámaras no funcionan”, lamentaba. “Me siento totalmente desprotegido. Encima, escribí por sede electrónica al ICD y ni siquiera me han contestado. Se han lavado las manos”, reclama.
“Uno va con la confianza de que hay cámaras, pero si no funcionan, la sensación de seguridad es falsa. Es una instalación nueva, con apenas dos años, y me parece vergonzoso que no tengan un sistema básico de vigilancia operativo”, comentaba.
La mochila robada contenía objetos personales de valor: documentación oficial, llaves, gafas graduadas recién compradas, tarjeta de discapacidad y dinero en efectivo, entre otros.
“Llevaba el DNI, el carné de conducir y unos 105 euros en metálico. Pero lo peor han sido las gafas, que me costaron cerca de 400 euros y apenas tenían tres días”, añadía.
Además de las pérdidas económicas, el usuario denuncia las gestiones burocráticas que tendrá que enfrentar tras el robo de su mochila.
“Ahora tengo que esperar una semana para el DNI, quince días para la familia numerosa, veinte para el carné de conducir y más de un mes para la tarjeta sanitaria. Es desesperante”, lamenta.
El afectado afirma que, según la propia Policía y algunos trabajadores del pabellón, se han registrado más casos similares en los últimos meses.
“No es la primera vez que pasa. Hay más usuarios que se han quejado de robos y de la falta de medidas de seguridad. Si hay un control de acceso con nombres y turnos, debería ser fácil investigar quién estaba en ese momento en la sala”.
El gimnasio Díaz-Flor funciona mediante un sistema de reservas por turnos, con un aforo limitado a 25 personas por franja horaria, según ha indicado el denunciante.
“Cada turno tiene un registro con nombre y apellidos de los usuarios. No es tan complicado revisar quién entró y quién salió antes del horario. Pero no hay voluntad de hacerlo”, denuncia.
El denunciante pide al ICD que tome medidas urgentes para mejorar la seguridad en las instalaciones deportivas públicas.
“No se trata solo de mi caso, sino de todos los usuarios. Las cámaras deberían funcionar y el personal tendría que implicarse más cuando ocurren cosas así. Ni siquiera he recibido una respuesta”.
“Quiero que esto se sepa, porque no puede ser que unas instalaciones tan nuevas estén así. Las cámaras nunca han funcionado, y mientras tanto, seguimos desprotegidos”, relataba.
Hasta el momento, el Instituto Ceutí de Deportes no ha ofrecido una respuesta oficial sobre el estado del sistema de videovigilancia del pabellón Díaz-Flor ni sobre las medidas previstas para reforzar la seguridad en el recinto y el denunciante ya ha perdido la esperanza; pero quiere, a través de esta denuncia pública, alertar de la situación y prevenir futuros robos similares.
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