El traslado de cientos de inmigrantes desde la playa de Benítez a Loma Colmenar tuvo una consecuencia directa ayer con los retornos voluntarios de marroquíes a su país.
Si ya se estaban produciendo en cada vez mayor número, en la jornada de ayer el repunte fue importante. Más de 150 en solo horas y se seguía el camino para continuar con más.
Se junta todo, no solo que saben que el asilo no se les concederá, sino también el mal tiempo, la llegada del invierno y la falta de alicientes en Ceuta, una tierra a la que llegaron violando cualquier norma, utilizados por su propio país, sí, pero atacando una frontera.
La única salida para todos los que entraron es volver a Marruecos. Es el único mensaje que se debe trasladar, bien alejado de las falsas esperanzas que trasladan algunos movidos por intereses alejados del bien de esta tierra.
Quienes entraron en la avalancha no se van a quedar en Ceuta, conforme lleguen denegados los asilos serán expulsados. Se tardará más o menos, pero es lo único que deben entender quienes cruzaron el espigón entre el 30 y el 31 de julio.
Tienen antes la oportunidad de marcharse de manera voluntaria, por su propia cuenta, retornando por la puerta que mantiene abierta Marruecos antes de ser expulsados cuando lleguen a buen puerto esos expedientes.
Ceuta no puede soportar la carga migratoria actual, ni puede convertirse en un gran CETI como está sucediendo en la actualidad con la apertura de más centros o la ocupación de espacios públicos.
Ese no es el camino y son los propios inmigrantes los que deben ser informados de que quedarse aquí es un error. Conforme se abran espacios, se les trasladará a las carpas, pero mientras tanto los que viven en las playas se verán sometidos a un clima que va a ir a peor.
La única salida es retornar a Marruecos, echar mano de la vía que todavía permanece abierta antes de que se ejecuten expulsiones que tienen peores consecuencias.






