Entre los organizadores al acto también figuró el Centro Asesor de la Mujer
“Un diccionario de francés. ¿Tienes un diccionario español-francés?”, preguntaba uno de los seis residentes del Centro de Estancia Temporal para Inmigrantes (CETI) que participó ayer en la jornada sobre Derechos Humanos que albergó la UNED. Con apenas un mes y medio en Ceuta, el grupo de inmigrantes subsaharianos se sentía desvalido ante el castellano. “A diferencia de África, en Europa sí se respetan los derechos humanos”, dijo.
El centro universitario de educación a distancia acogió ayer una jornada conmemorativa del Día Mundial de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, organizado por Unesco Ceuta y el Centro Asesor de la Mujer, en cuyo transcurso se leyeron públicamente los 30 artículos de la carta de derechos. El artículo 13 hablaba de que “toda persona tiene derecho a circular libremente a elegir su residencia en el territorio de un Estado”. Pero no hubo traducción simultánea al francés.
La lectura de los 30 artículos corrió a cargo de la integrantes del Centro Asesor de la Mujer, a cuyo acto se unieron de modo improvisado varios invitados de excepción, entre los que se encontraban Fatima Hosein, diputada en la Asamblea, o Damián Castañeda, miembro de la AECC. En aquel momento llegó el artículo 3: “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”. En Europa se respetan los Derechos Humanos, pero no todos los días. De ahí que, después de la lectura colectiva, los asistentes al acto se concentraran en la puerta de la facultad para prestar su repulsa por la muerte el día anterior de una estudiante de Enfermería a manos de su compañero de piso.
Las filas del salón de actos de la UNED se fue llenando según iba transcurriendo el tiempo. A los integrantes del Centro Asesor de la Mujer, a los miembros de la Unesco y a los residentes del CETI se unieron varios grupos del instituto Abyla. “Hemos estado preparando el concepto de la libertad”, explicó el profesor de Historia de los tres grupos asistentes, de 1º y 4º de ESO y de 1º de bachillerato, David Muñoz Arbona.
El artículo 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos reza que “todos los humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”. De la libertad se han hablado años enteros y se han escritos tratados que coparían el Amazonas. “Es una lucha que se repite, pero desagraciadamente aún sigue vulnerándose”, declaró Muñoz Arbona refiriéndose a la libertad. Esa vulneración también se produce diariamente en Europa, donde la lectura de los Derechos Humanos puede llegar a sonar de otro lugar y de otra época.
La vulneración de derechos a través de dos testimonios
El estremecimiento llegó casi al final. La idea consistía en que los presentes conocieran la vulneración de derechos humanos de forma real. “Lo que vais a escuchar a continuación son historias verdaderas”, repitió Gloria Blanch, psicóloga del CETI que actuó como presentadora de los testimonios de dos mujeres víctimas de abusos sexuales. Con la teoría no bastaba y se antojaba necesario por tanto, con objeto de concienciar con mayor eficacia a los asistentes, mostrar las experiencias reales de dos personas de carne y hueso, dos personas que en una etapa de sus vidas fueron utilizadas como objetos. Las dos procedían del CETI. La una era Shiam y la otra, Christine. La primera se vio en la tesitura de soportar el continuo maltrato psicológico de un hombre que aseguraba quererla. En cambio, “cuando por fin conseguí romper la relación llegó a llamarme puta”, denominativo que hizo retumbar el micrófono del salón de actos. La de Chistine, por su lado, es una historia de barbarie. Hija de un miembro del Gobierno de Camerún, llegó el día del caos y, con él, la vulneración a discreción de los derechos de la mujer. “Violada, violada, violada”, repitió varias veces la residente del CETI para enfatizar el calibre de la crueldad de sus agresores. “Era una casa apartada en el campo y por mucho que gritaba nadie podría haberme escuchado. Y así estuve durante varios días”, explicó la congoleña sobre su experiencia. De ese modo, los derechos humanos, su vulneración, quedaron expresadas de un modo menos teórico. De carne y hueso.
Mabel Deu estuvo presente durante para el preámbulo
Minutos después de la hora prevista de inicio del acto, organizado por el centro Unesco de Ceuta y el Centro Asesor de la Mujer, un miembro de la organización explicaba la causa de la demora: “Estamos pendientes de la consejera”. La espera era por Mabel Deu, titular de la Consejería de Educación, Cultura y Mujer, que quiso ser partícipe de la actividad de sensibilización que se desarrolló ayer en la sede de la UNED con motivo de la celebración del Día de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La consejera leyó el preámbulo de la carta, pero no debió disponer de mucho tiempo más, puesto que pronto hizo mutis por el foro para no volver a ser vista más.







